IdC & Sensores

¿Qué es la IdC y qué son los sensores?

La Internet de las Cosas (IdC) se refiere a una red de objetos conectados a través de la internet. Los dispositivos conectados por la IdC incluyen artículos cotidianos como teléfonos, timbres de puertas, autos, relojes y máquinas de lavar. Ella une a estos aparatos para una serie de tareas, procesos y entornos, desde el alumbrado público en una red eléctrica urbana “inteligente” a refrigeradores en un “hogar inteligente”, e incluso a marcapasos “inteligentes” dentro de cuerpos humanos, que forman parte de la llamada categoría de la tecnología inteligente “vestible”. Una vez instalados y conectados, estos aparatos pueden comunicarse entre sí con una reducida participación humana.

Buzo científico en Indonesia. La estructura de monitoreo autónomo de los arrecifes de coral usa sensores para apoyar los esfuerzos de conservación. Crédito de la fotografía: Christopher Meyer.

Un componente integral de la IdC son los sensores, dispositivos que detectan y responden a cambios en un entorno a partir de diversas fuentes como luz, temperatura, movimiento y presión. Cuando se les coloca en dispositivos y se les conecta a una red de IdC, los sensores pueden compartir datos en tiempo real con otros aparatos conectados y sistemas de gestión.

Es importante señalar que la IdC es un un concepto en evolución, que se expande continuamente para incluir más dispositivos e incrementar su nivel de conexión y comunicación.

¿Cómo funciona la IDC y cómo lo hacen los sensores?

Los dispositivos de la IdC se conectan inalámbricamente a una red de internet. Se les da identificadores únicos (UID) y tienen la capacidad de transmitir datos del uno al otro por la red sin intervención humana. Los sistemas de la IdC pueden combinar el uso de los dispositivos vestibles, sensores, robots, analítica de datos, inteligencia artificial y muchas otras tecnologías.
Los sensores por lo general trabajan tomando input como la luz, el calor, presión, movimiento u otro estímulo físico, y convirtiéndolo en un output al cual se puede entonces transmitir a un usuario humano mediante algún tipo de señal o interface (por ejemplo, la pantalla de un termómetro digital o el sonido de una alarma de incendios). El output podría también transmitirse directamente a un sistema más amplio y extenso como una planta industrial. Los dispositivos usualmente tienen múltiples sensores: por ejemplo, un smartphone tiene una pantalla táctil, una cámara, GPS y un acelerómetro para medir la aceleración.

Los sensores pueden ser “inteligentes” o “no inteligentes”, lo que quiere decir que pueden conectarse a la Internet o no. Los inteligentes aceptan inputs de su entorno y los convierten en datos digitales usando capacidades de procesamiento integradas. Estos datos son entonces transmitidos para ser procesados aún más. Tomemos por ejemplo un sistema “inteligente” de riego: se podría usar un medidor de agua conectado a Internet para medir continuamente la cantidad y calidad del agua en un reservorio. Estos datos serían entonces transmitidos en tiempo real a una interface de gestión del agua que un humano podría interpretar para ajustar el suministro de agua, o el sistema de riego podría por el contrario programarse para que se autoajuste sin intervención humana, cerrándose automáticamente cuando el agua cae debajo de cierta calidad o cantidad.

Los sensores inteligentes pueden ser considerados dispositivos de IdC por sí mismos. El sensor de un teléfono móvil que automáticamente ajusta el brillo de su pantalla a partir de la luz ambiental es un ejemplo de sensor inteligente. La detección remota involucra el uso de sensores en aplicaciones en las cuales el instrumento sensor no hace contacto físico con el objeto o fenómeno al cual se está midiendo y grabando, por ejemplo imágenes satelitales, radar, fotografía aérea o videografía con drones. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) tiene una lista de los tipos de sensores usados en los instrumentos de detección remota. Este breve video presenta una introducción básica a los distintos tipos de sensores.

Inicio

¿De qué modos la IdC y los sensores son relevantes en el espacio cívico y para la democracia?

La IdC ha sido aprovechada para una serie de fines cívicos, humanitarios y de desarrollo, por ejemplo como parte de la infraestructura de las ciudades inteligentes, el manejo del tráfico urbano y los sistemas de control de multitudes, y para la reducción del riesgo de desastres detectando a distancia los riesgos ambientales. La ciudad de Londres ha estado usando la IdC y los sistemas de big data para mejorar los sistemas de transporte público. (Véase la página de Ciudades inteligentes. Estos sistemas manejan demoras inesperadas y averías, informan a los pasajeros directamente de las demoras, crean mapas de rutas comunes mediante datos anonimizados, ofrecen actualizaciones personalizadas a los viajeros, y permiten identificar áreas que mejorar o en donde incrementar la eficiencia. El transporte mediante vehículos autónomos es uno de los ámbitos en donde se espera que la IdC traiga importantes avances.

En la comunidad de Boudry, en Burkina Faso, los smartphones y el GPS están conectados para identificar los linderos de las parcelas de tierra. Crédito de la fotografía: Anne Girardin.

Muchos usos de la IdC están siendo explorados en relación con el cuidado y asistencia de la salud. Por ejemplo, los monitores de glucosa vestibles bajo la forma de parches dérmicos pueden monitorear continua y automáticamente el nivel de glucosa en la sangre de los diabéticos y administrar insulina cuando sea necesario.

Los sistemas de dispositivos equipados con sensores son usados frecuentemente por investigadores, cooperantes y líderes comunitarios para recoger y registrar datos sobre el medio ambiente, por ejemplo la calidad del aire y el suelo, la calidad y los niveles de agua, los niveles de radiación y hasta la migración de los animales.
Los conjuntos de datos de sensores podrían también revelar información nueva e inesperada, que permitirá a la gente contar historias respaldadas por las evidencias que podrían servir al interés público.

Por último, el uso de la IdC, también está siendo explorado en relación con los defensores de los derechos humanos. Los sistemas de IdC equipados con sensores pueden usarse para documentar las violaciones de los derechos humanos y recoger datos acerca de ellas. Un brazalete diseñado por el Natalia Project automáticamente detona una alerta cuando se le retira a la fuerza o el usuario lo activa. El brazalete usa GPS y redes móviles para enviar un mensaje de peligro predefinido, junto con su ubicación y una marca de hora a voluntarios presentes en las cercanías, así como a la sede de Civil Rights Defenders, una ONG sueca.

Sin embargo, junto a estas fascinantes aplicaciones vienen también unas serias preocupaciones. Los dispositivos digitales tienen vulnerabilidades inherentes, y vincular los dispositivos a la Internet y entre sí intensifica las amenazas de seguridad como el acoso, las filtraciones de datos y las violaciones de la privacidad personal. Los sensores de la IdC pueden usarse para monitorear y vigilar a comunidades de minorías vigilando a las organizaciones , lo que podría llevar a violaciones de los derechos civiles. Estas preocupaciones y otras implicaciones de una red inmensa y omnipresente de dispositivos de recolección de datos se exploran en la sección Riesgos.

Inicio

Oportunidades

Investigadores biólogos en Madidi, Bolivia, arman una cámara para fotografiar jaguares usando un sensor que detecta el calor corporal. Crédito de la fotografía: Julie Larsen Maher, Wildlife Conservation Society

La IdC y los sensores pueden tener impactos positivos cuando se les usa para promover la democracia, los derechos humanos y las cuestiones de gobernanza. Lea a continuación para aprender cómo pensar de modo más eficaz y seguro acerca de la IdC y los sensores en su trabajo.

Monitoreo y evaluación

Los sistemas de la IdC pueden facilitar el monitoreo continuo de pequeños detalles intrincados, y transmitir estos datos a sistemas que pueden analizarlos y evaluarlos en tiempo real. Este tipo de monitoreo tiene muchas implicaciones para la eficiencia y la sostenibilidad de los recursos. En Mongolia se han usado sensores de temperatura baratos para monitorear y evaluar un programa de subsidios que ofrecía estufas energéticamente eficientes para calefacción doméstica. Las estufas buscaban reducir la contaminación del aire y el gasto de combustible. La información obtenida de los sensores llevó a la conclusión de que la eficiencia energética efectivamente se había alcanzado aún cuando el consumo de carbón en los hogares examinados se mantuvo constante. Otros ejemplos de monitoreo gracias a sensores incluyen a Riffle (Remote, Independent Field Friendly Logger Electronics), un conjunto de diseños de instrumentos de código abierto que permiten a las comunidades recoger datos y monitorear la calidad de su agua. Los diseños despliegan distintos tipos de sensores para medir parámetros tales como la temperatura, profundidad, turbidez y conductividad del agua. Riffle forma parte del Open Water Project de Public Lab.

Sistemas de seguridad y protección

Cuando se instalan legalmente en hogares privados y centros de trabajo, los sistemas de IdC pueden dar seguridad. Las cerraduras inteligentes, las cámaras de video y los detectores de movimiento pueden usarse para alertar de o prevenir posibles intrusiones, en tanto que los detectores de humo y los termostatos pueden alertar de y reaccionar al fuego, la calidad peligrosa del aire, etc. Los “hogares inteligentes” anuncian estos beneficios de seguridad. Por ejemplo, un videotimbre puede enviar una alerta a su smartphone cuando se detecta movimiento y grabar un video de quién o qué lo detonó para su examen posterior. Las cerraduras inteligentes les permiten abrir y cerrar sus puertas a distancia, o dar acceso a los invitados con un app o keypad. Estas comodidades de seguridad doméstica vienen, claro está, con sus propias preocupaciones. El sistema de seguridad doméstica Ring de Amazon ha estado en los titulares múltiples veces debido a la aparición de historias de hackeo y de vulnerabilidades.

Sistemas de alerta temprana

Cuando se les empareja con la analítica de datos y la inteligencia artificial, los sistemas de IdC pueden ayudar con advertencias tempranas acerca de riesgos ambientales o de salud, por ejemplo acerca de la posibilidad de inundaciones, terremotos o incluso de la propagación de enfermedades infecciosas como el Covid-19. La compañía Kinsa Health ha logrado aprovechar los datos reunidos por sus termómetros conectados a Bluetooth para producir mapas diarios de qué condados de los EE.UU. estaban viendo un incremento en fiebres altas, ofreciendo así indicaciones en tiempo real de dónde podría estar concentrándose la enfermedad. Las redes de sensores, en combinación con la analítica de datos, pueden ser usadas por gobiernos y ecólogos para detectar cambios ambientales que podrían indicar una amenaza emergente — por ejemplo, un peligroso incremento en el nivel del agua o un cambio en la calidad del aire—, información que puede analizarse y compartirse rápidamente para entender mejor, responder a y alertar a otros de la amenaza.

Vehículos autónomos

Al permitir que los vehículos se comuniquen entre sí y con la infraestructura vial —como semáforos, estaciones de carga eléctrica, asistencia vial y hasta autopistas con sensores—, la IdC podría mejorar la seguridad y eficiencia del transporte vial. Los vehículos autónomos tienen un largo camino que recorrer (tanto en lo que respecta a la tecnología y la seguridad, como a los marcos legales necesarios para su funcionamiento apropiado), pero la IdC está haciendo que estos vehículos sean una posibilidad, lo que trae nuevas oportunidades para compartir autos, el transporte urbano y los servicios de entrega.

Inicio

Riesgos

El uso de la IdC y de los sensores puede también crear riesgos para los programas de la sociedad civil. Lea a continuación cómo discernir los posibles riesgos asociados con el uso de estas tecnologías en el trabajo DRG.

Vigilancia de masas y acoso

Los sistemas de IdC generan grandes cantidades de datos, que en ausencia de una protección adecuada fueron usados por gobiernos, entidades comerciales u otros actores para la vigilancia de masas. Los sistemas de IdC que recogen datos de su entorno pueden recoger datos personales acerca de humanos sin su conocimiento o consentimiento, o procesarlos y combinarlos de modo invasivo y no consensual. En conjunción con las capacidades de monitoreo, los sistemas de IA (por ejemplo, el reconocimiento facial y de emociones) y el análisis de big data, los sistemas de IdC presentan oportunidades para la vigilancia de masas y potencialmente para fines represivos que dañan los derechos humanos y civiles. En efecto, los gobiernos autoritarios tienen un historial de usar los dispositivos de IdC y las llamadas ‘ciudades inteligentes’ como métodos de opresión y de acallar el disenso.

Preocupaciones con la privacidad, la protección de datos y la seguridad

La Comisión Federal de Comercio (FTC) de los Estados Unidos (FTC) identificó tres problemas claves que la IdC presenta a la privacidad de los consumidores (2015): la recolección ubicua de datos, el potencial para usos inesperados de los datos de los consumidores, y riesgos de seguridad intensificados. Los sistemas de IdC generan inmensas cantidades de datos y crean grandes conjuntos de ellos. Por otro lado se sabe que las aplicaciones de la IdC, sobre todo las aplicaciones de consumidores, tienen vulnerabilidades de privacidad y seguridad, riesgos que se ven magnificados por la cantidad y la naturaleza potencialmente sensible de los datos involucrados. Información aparentemente inocua, o que fue recolectada sin la plena conciencia de las personas involucradas, puede plantear serias amenazas. Por ejemplo, una visualización de las rutas de ejercicio de los usuarios, publicada por una app de monitoreo de fitness, expuso la ubicación y la dotación de personal de las bases militarse de los EE.UU., así como bases secretas dentro y fuera del país.

Las entidades comerciales podrían usar los datos obtenidos de los sistemas de IdC para influir en el comportamiento de los consumidores, por ejemplo mediante publicidad focalizada. En efecto, los sensores en las tiendas están siendo usados cada vez más para aprovechar los datos sobre los usuarios a partir de su comportamiento de compras dentro de las tiendas.

Para información adicional sobre la privacidad, la protección de datos y los asuntos de seguridad véanse también los recursos de Protección de datos, Big Data e Inteligencia artificial.

Mayor riesgo de ciberataques

Se sabe que el hardware y software de los dispositivos de la IdC son sumamente vulnerables a los ciberataques, y los ciberdelincuentes intentan activamente explotar estas vulnerabilidades de seguridad. Incrementar el número de dispositivos en una red de IdC significa incrementar la superficie para los ciberataques. Dispositivos comunes como impresoras conectadas a Internet, cámaras web, enrutadores de red y equipos televisivos son usados por los ciberdelincuentes con fines maliciosos, como la ejecución de ataques de denegación de servicio distribuidos (DDoS) coordinados contra páginas web, la distribución de malware y la ruptura de la privacidad de particulares. Ha habido numerosos incidentes de hackers que logran acceder a la transmisión de las cámaras y micrófonos de seguridad domésticos, e incluso de los monitores que permiten a los padres ver a sus hijos mientras no se encuentran en casa. Estos incidentes generaron una demanda para que se regule a las entidades que diseñan, fabrican y emplean dispositivos y sistemas comerciales de la IdC.

Asuntos éticos no explorados

El uso cada vez más grande de la automatización trae consigo preguntas y preocupaciones éticas que podrían no haber sido consideradas antes del arribo de la tecnología misma. He aquí unos cuantos ejemplos: ¿los dispositivos inteligentes del hogar reconocerán los comandos de voz dados por personas que hablan distintos lenguajes, dialectos y hasta con diferentes acentos? ¿Será apropiado recoger datos de grabaciones de voz en estos otros dialectos y acentos —de modo plenamente consensual y ético— a fin de mejorar la calidad del dispositivo y su capacidad de servir a más personas?

Los datos obtenidos de los dispositivos de la IdC también están siendo usados cada vez más como evidencia digital en los juzgados o con otros fines judiciales, lo que plantea interrogantes acerca de la ética e incluso la legalidad de dichos usos, así como acerca de su precisión e idoneidad como evidencias.

La dependencia del proveedor, la interoperabilidad insuficiente entre redes y el reto de conseguir el consentimiento informado de los sujetos de datos debe asimismo tenerse en cuenta. Véase más acerca de estos riesgos en los recursos sobre la ID digital y la Protección de datos [¿?: Data Protection].

Inicio

Preguntas

Hágase estas preguntas si está intentando entender las implicaciones de la IdC y los sensores en su entorno laboral, o si está considerando emplear algunos aspectos de la IdC y las tecnologías afines, como parte de sus programas de DRG:

  1. ¿Los dispositivos conectados a la IdC son herramientas idóneas para el problema que está intentando resolver? ¿Cuáles son los indicadores o factores directrices que determinan si el uso de la IdC o de una tecnología de sensor es una solución idónea y requerida para un problema o reto particular?
  2. ¿Qué datos serán recogidos, analizados, compartidos y almacenados? ¿Quién más tendrá acceso a esta información? ¿Cómo estarán protegidos? ¿Cómo puede asegurarse de recoger el monto mínimo de datos necesarios?
  3. ¿Se está recogiendo algún dato personal o sensible? ¿Cómo obtiene el consentimiento informado en este caso? ¿Hay la posibilidad de que los dispositivos de su red combinen conjuntos de datos y que juntos creen información sensible o personalmente identificable?
  4. ¿Las tecnologías y redes que usa son lo suficientemente interoperables como para que traiga nuevas tecnologías y hasta nuevos proveedores a la red? ¿Están diseñadas con estándares abiertos y con la portabilidad en mente? ¿Hay algún riesgo de quedar atrapado con un proveedor particular de tecnología?
  5. ¿Cómo está abordando los riesgos de vulnerabilidades o fallos en el software? ¿Cómo podría mitigar estos riesgos desde el principio? Por ejemplo, ¿es necesario que estos dispositivos se conecten a la internet? ¿Pueden conectarse más bien a una intranet privada o a una red de internet de pares?

Inicio

Estudios de caso

Instructor en Tanzania, en donde los datos captados por GPS pueden usarse para mapear y asignar títulos de tierras. Crédito de la fotografía Riaz Jahanpour para USAID / Digital Development Communications
La IdC mejorará el proceso de fortificar la harina con nutrientes claves

La IdC mejorará el proceso de fortificar la harina con nutrientes claves

Sanku (Project Healthy Children), una organización que busca poner fin a la malnutrición en todo el mundo, está equipando a molinos de harina pequeños en África con la tecnología de la IdC, para así proporcionar nutritiva harina fortificada a millones de personas. Los datos de la producción diaria son enviados en tiempo real a través del enlace celular a un panel que permite a la organización monitorear el desempeño de los molinos. Los datos recogidos incluyen la harina producida, los nutrientes distribuidos y toda cuestión técnica con la performance de las máquinas. “La IdC nos está permitiendo automatizar íntegramente nuestras operaciones y la forma en que administramos nuestro negocio… Ya no es un problema intentar establecer qué molinos necesitan ser visitados, qué dosificadores requieren mantenimiento, y cuándo se deben entregar los productos para evitar que se agote el inventario”.

El Guardian Project desarrolla apps para los defensores de los derechos humanos

Proof Mode de Guardian Project, es una aplicación de cámaras de código abierto para dispositivos móviles diseñada para activistas, defensores de los derechos humanos y periodistas. Cuando se toma una foto o video usando el dispositivo, la app recoge tantos metadatos como sea posible, como por ejemplo una marca temporal, la identidad del aparato y la ubicación de los distintos sensores presentes en el dispositivo. La app también agrega una firma digital públicamente verificable al archivo de metadatos, todo lo cual finalmente brinda al usuario una evidencia digital segura y verificable.

Haven, otra app de Guardian Project, usa los sensores presentes en un dispositivo móvil como el acelerómetro, la cámara, micrófono, sensor de proximidad y batería (estatus de encendido) para monitorear los cambios en los alrededores de un teléfono. Estos cambios a) se guardan como archivos de imágenes y sonido, b) son registrados en un log de eventos al cual se puede acceder a distancia o en cualquier momento posteriormente, y c) se usan para gatillar una alarma o para enviar notificaciones seguras acerca de intrusiones o actividades sospechosas. Los programadores de la app explican que Haven está diseñada para periodistas, defensores de los derechos humanos y para personas en riesgo de desaparición forzada.

Sensores de temperatura para medir comportamientos de uso de estufas en Ulán Bator

Sensores de temperatura para medir comportamientos de uso de estufas en Ulán Bator

“…[E]n una evaluación de impacto del [programa de subsidios]… que buscaba reducir la contaminación del aire y disminuir el gasto en combustible mediante la distribución subsidiada de estufas de calefacción más eficientes en su uso del combustible… [p]ara recoger medidas precisas y no sesgadas del comportamiento de uso de las estufas, se colocaron pequeños sensores de temperatura (monitores del uso de la estufa o SUM) en un subconjunto de los hogares sondeados … Los datos de los SUM sobre la temperatura ambiente también indicaron que los hogares con estufas [del programa de subsidios] eran mantenidos más calientes que los que tenían las estufas tradicionales, pero el combustible usado era en promedio el mismo. Esto sugiere que los hogares estaban utilizando la eficiencia con el combustible para elevar la temperatura de la casa, a sabiendas o no. Al final, los sensores de temperatura baratos fueron cruciales para recoger datos precisos de resultados inesperados y para explicarlos”.

Usando sensores de IdC para el cuidado de la salud

Usando sensores de IdC para el cuidado de la salud

Los sensores de IdC, al igual que los monitores cardíacos o los sleep trackers vestibles, pueden ayudar a los profesionales del cuidado de la salud en el tratamiento de los pacientes. Los monitores usan sistemas conectados de información para analizar datos de salud relevantes para enfermedades como Parkinson, Alzheimer y dolencias cardíacas, ayudando a los médicos a entender patrones y proporcionar así un mejor suministro del servicio del cuidado de la salud. Al brindar un cuidado preventivo, los sistemas del cuidado de salud pueden reducir los costos y ampliar el servicio a una gama más amplia de pacientes.

Sensores de movimiento para monitorear la funcionalidad de bombas de mano en Ruanda, estudio de caso 3

Sensores de movimiento para monitorear la funcionalidad de bombas de mano en Ruanda,  estudio de caso 3
“En el proyecto piloto destacado en Ruanda, más de 200 sensores fueron instalados en bombas de agua, transmitiéndose inalámbricamente los datos de cada sensor a través de la red celular a un panel para el equipo de operaciones y mantenimiento. El panel muestra el estatus en tiempo real de cada bomba provista de un sensor. Esto permite que los equipos de operaciones y mantenimiento empleen un modelo “ambulancia”, despachando equipos sólo a los puntos de agua marcados para reparaciones o chequeos”.

Inicio

Referencias

A continuación encontrará los trabajos citados en este recurso.

Recursos adicionales

Inicio

Categories

Robots y Drones

¿Qué son los robots y drones?

La palabra “robot” puede traer a la mente imágenes de androides y ciborgs: un universo distópico de máquinas que viven entre los seres humanos. En realidad el campo de la robótica es vasto y diverso: los robots simplemente son dispositivos programables que pueden ejecutar taras con cierto grado de autonomía. Equipados con sensores, los robots pueden tomar decisiones basadas en su entorno físico. En muchas áreas de aplicación están siendo propulsados cada vez más por la inteligencia artificial.

Los drones, por su parte, usualmente son vehículos ligeros provistos de una serie de sensores, un sistema GPS, una fuente de poder, antena, controladores y componentes que les permiten volar. Al igual que otros robots, los drones operan con distintos grados de autonomía que van de los que son completamente autónomos a los que un humano pilotea desde el suelo.

Granja en la India noroccidental, en donde los drones ayudan a los científicos a medir la parcelas de investigación con mayor eficiencia. Crédito de la fotografía: Daljit Singh.

Los robots y drones son utilizados para muchos fines: en entornos industriales, educativos, de hospitales, medicina y cuidado de la salud, ventas al por menor, búsqueda y rescate, socorro y recuperación de desastres, la automatización del hogar, aplicaciones militares, agricultura, asistencia personal, vigilancia y exploración, entre otros. Podemos ver a robots y drones como una combinación de distintas tecnologías (entre ellas la automatización, la IdC, la big data y la inteligencia artificial) con ingeniería para efectuar acciones con limitada supervisión humana.

¿Cómo funcionan los robots y drones?

Los robots están repletos de sensores que les permiten “sentir” y navegar por su entorno, de modo similar a un humano que puede ver, escuchar, tocar y oler. Algunos robots, como las macetas robóticas, son estacionarios, en tanto que otros pueden volar (como los drones), sobrevolar, caminar, correr, gatear, saltar, reptar, nadar o ejecutar una serie de movimientos.

Los robots son autónomos en diverso grado. Algunos se encuentran controlados íntegramente por humanos y no toman decisiones por cuenta propia; por ejemplo, algunos robots industriales solamente operan dentro de los límites estrictos del entorno fabril ejecutando movimientos simples y repetitivos controlados por humanos.
Los robots semiautónomos operan en cierta medida sin control humano y en algunos escenarios y condiciones pueden tomar sus propias decisiones, por ejemplo un robot aspiradora de limpieza.

Los robots plenamente autónomos son capaces de operar y tomar decisiones sin control o intervención humana, por ejemplo los vehículos autónomos, que son uno de los muchos tipos de vehículos robóticos sin conductor. Algunos robots son incluso capaces de aprender por cuenta propia corrigiendo sus respuestas, comportamientos o acciones basados en datos y/o las respuestas de sus usuarios: por ejemplo, los robots industriales que usan inteligencia artificial y comparten datos entre sí para mejorar su desempeño, esencialmente reprogramándose a sí mismos.

Estudiante en un laboratorio tecnológico en Indonesia. Los robots y drones son relevantes en los entornos industriales, educación, cuidado de la salud, venta al menudeo y operaciones humanitarias, entre otros. Crédito de la fotografía: USAID Indonesia.

Por último, algunos robots son diseñados para que reconozcan las principales emociones humanas a partir de las expresiones faciales de sus usuarios, y a que cambien sus acciones o comportamientos en respuesta. Por supuesto que este tipo de inteligencia emocional del robot sigue siendo experimental (no siempre se puede garantizar su precisión) y plantea importantes cuestiones éticas (véase la sección Riesgos).

Los drones son robots equipados con motores y sensores que les permiten volar, navegar y reunir datos. Pueden volar autónomamente o bajo el control de un humano que los opera desde el suelo, usualmente con un sistema de comunicación radial. Originalmente usados por los militares, en los últimos años los drones se abrieron camino hacia aplicaciones civiles. Entre los términos técnicos para los drones tenemos UAV (unmanned aerial vehicle, vehículos aéreos no tripulados), UAS (unmanned aircraft systems, sistemas aéreos no tripulados), vehículos/sistemas de aeronaves no tripuladas, RPAV (remotely piloted aerial vehicle) y RPAS (remotely piloted aircraft system, aeronaves no pilotadas)

Inicio

¿De qué modo los robots y drones son relevantes en el espacio cívico y para la democracia?

Los drones y robots tienen un amplia gama de aplicaciones en el espacio cívico. En la respuesta y preparación para los desastres, los robots de búsqueda y rescate y los drones pueden usarse para ubicar a sobrevivientes atrapados bajo los escombros de terremotos o inundaciones, y brindar datos en tiempo real así como outputs sensoriales a los operadores de socorro. Este breve video del Centre for Robot-Assisted Search and Rescue da cuenta del uso de robots en distintas situaciones de desastre que tuvieron lugar por todo el mundo entre 2001 y 2017.

Los drones también han sido usados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y sus asociados locales para mapear Mauricio, monitorear la recuperación posterior a la crisis de Mali, y ayudar a las comunidades isleñas de las Maldivas a prepararse para, y responder a, los desastres relacionados con el alza del nivel del mar y las tormentas costeras. Durante el estallido del Covid-19, varias ciudades usaron drones para rociar desinfectante en espacios públicos y medir la temperatura corporal de las personas. Este video de FSD ofrece más ejemplos de drones en acciones humanitarias.

Trabajadores humanitarios observan un dron volando sobre una zona inundada en Kenia. Crédito de la fotografía: Faith Sashah/USAID.

Los robots y drones pueden ser beneficiosos para ciertas áreas de la economía y la sociedad. Los primeros se pueden usar para efectuar otras tareas demasiado peligrosas para los humanos, como el manejo de materiales biopeligrosos, la detección de minas terrestres y explosivos y su marcado para retirarlos o detonarlos. También ayudan con tareas que superan las capacidades humanas; por ejemplo, pequeños robots pueden recorrer espacios, bolsillos y grietas en minas subterráneas demasiado pequeños para los humanos. En el sector agrícola los drones se usan para rociar pesticidas, detectar la altura de los cultivos y seguir los cambios en los cultivos en los campos agrícolas. También los usan periodistas e investigadores. Por ejemplo, en 2018 la BBC filmó un video en dron que descubrió por vez primera los campos de detención en la frontera entre México y los EE.UU., en donde los hijos de los migrantes estaban siendo retenidos después de haber sido separados de sus familias.

Los robots tienen muchos usos que están apareciendo en el cuidado de la salud y la terapia. Pueden, por ejemplo, ayudar con tareas diarias como la preparación de alimentos, o recordatorios para tomar medicina. También pueden mejorar los miembros prostéticos: este video del Guardian explora distintos tipos de prótesis robóticas hechas posibles por la “tecnología biónica”. Los robots pueden servir como asistentes en procedimientos y cirugías médicas y también comoenferemos. Algunos robots pueden incluso semejar formas humanas o animales y usarse para brindar apoyo emocional, ayuda o terapia. PARO, por ejemplo, un robot de terapia que se parece a una foca arpa, ha sido usado en el cuidado de pacientes ancianos con demencia. Dado que estas son tecnologías novedosas no es mucho lo que se sabe de su efecto sobre los pacientes; la mayoría de las investigaciones son teóricas y no dan cuenta de la perspectiva de los pacientes. Con todo, el uso de robots en el cuidado de salud y asistencia son crecientes campos de investigación e inversión. Para mayor información véase este documento de posición sobre “Assistive technology and people (Tecnología de apoyo y la gente)”.

El uso de drones en la guerra (vehículos aéreos no pilotados) plantea uno serios problemas de derechos humanos: a pesar de su súper precisión, los drones pueden accidentalmente herir y matar civiles y personas además de sus blancos. Los drones identifican sus blancos a partir de metadatos provenientes de dispositivos electrónicos (como los datos de ubicación de un celular), lo que podría provocar la muerte de personas inocentes. Es importante tener en cuenta estos riesgos con respecto al uso de los drones no militares, puesto que éstos dependen de metadatos y pueden también identificar a las personas equivocadas. Para mayor información acerca del uso militar véase la sección Riesgos.

En Moldova, la industria del vino usa drones y datos GIS en los procesos de inspección de los viñedos. Crédito de la fotografía: Colby Gottert for USAID / Digital Development Communications.

Las distintas aplicaciones de drones y robots tienen cada una sus propias implicaciones para la sociedad y la democracia. Ambos en esencia reducen la participación humana directa en distintos procesos, lo cual podría ser un beneficio o un riesgo dependiendo de la tarea y del diseño de la operación.

Inicio

Oportunidades

Robots y drones pueden tener impactos positivos cuando se les usa para promover la gobernanza democrática y para proteger, respetar y cumplir con los derechos humanos. Lea a continuación cómo reflexionar acerca de estas tecnologías en su trabajo de modo más eficaz y seguro.

Llevar a cabo tareas peligrosas o degradantes

Robots y drones pueden reemplazar a los humanos en tareas peligrosas (por ejemplo, las que involucran la posibilidad de una exposición accidental a la radiación nuclear, o la detección de minas terrestres en el desierto); tareas que podían requerir de un duro trabajo físico en lugares como canteras o minas; y labores que conllevan el riesgo de lesiones ocupacionales. Tiramisu, un proyecto humanitario de desminado en Europa, emplea una serie de vehículos robóticos para detectar minas terrestres y explosivos. Los robots pueden también efectuar trabajos perjudiciales para la salud y la dignidad humanas. Por ejemplo, algunos estados de la India están reemplazando las actividades de escarbado y limpieza manual de las alcantarillas con el uso de robots. Éstos podrían incluso efectuar algunas labores que pondrían a los humanos en peligro de contraer el coronavirus. Durante el brote de Covid-19, un café en Daejeon, Corea del Sur utilizó trabajadores robots para que prepararan y sirvieran café a los clientes, limitando así la interacción entre humanos. Los drones, a su vez, están siendo usados para entregar provisiones esenciales en entornos del cuidado de salud y a personas en cuarentena, para de este modo reducir la exposición humana al Covid-19.

Creciente eficiencia

Los robots y drones pueden ayudar a mejorar la velocidad, eficiencia y cobertura del suministro de servicios y ayudar a reducir los errores humanos, ahorrar tiempo y minimizar costos. En Filipinas, los drones tomaron imágenes para informar la reconstrucción y reedificación luego del tifón Haiyan. En Nepal, se les usó para mapear terrenos vulnerables a los desprendimientos de tierra luego de dos terremotos ocurridos en 2015.

Realizar tareas que superan las capacidades físicas de los humanos

Las tareas que requieren de una fuerza física, resistencia, velocidad, precisión, etc., que caen más allá de la capacidad humana, podrían realizarse mediante sistemas robóticos automatizados, por ejemplo moviendo objetos extremadamente pesados u observando objetos diminutos con precisión, verbigracia en algunos procedimientos quirúrgicos.

Inicio

Riesgos

El uso de robots y drones también puede crear riesgos en los programas de la sociedad civil. Lea a continuación cómo distinguir los posibles riesgos asociados con el uso de estas tecnologías en el trabajo DRG.

Problemas laborales (“desempleo tecnológico”)

Cuando se usan robots, IA y otras tecnologías automatizadas para reemplazar el trabajo humano monótono, repetitivo o de baja calificación, la pérdida de empleos resultante podría provocar un desempleo estructural al que se conoce como “desempleo tecnológico”. El desempleo estructural afecta de modo desproporcionado a las mujeres, las clases económicas bajas y a otros miembros vulnerables de la sociedad, salvo que se les vuelva a calificar y que se les brinde protecciones adecuadas. La automatización también requiere de mano de obra calificada que pueda operar, supervisar o mantener sistemas automatizados, eventualmente creando así empleo para una parte de la población. El efecto global que robots y drones tienen sobre el empleo aún no está claro, pero el impacto inmediato de esta transformación del trabajo podría ser dañina para la gente y las comunidades que no cuentan con redes de seguridad social u oportunidades de encontrar otro empleo.

Vigilancia masiva y acoso

Los drones pueden ser unas poderosas herramientas de vigilancia y acoso. Cuando se las combina con otras tecnologías como el reconocimiento facial, las imágenes tomadas por drones en protestas públicas podrían usarse para identificar a manifestantes individuales. La recolección y almacenaje no regulados de imágenes tomadas por drones en espacios civiles podría facilitar la vigilancia masiva. Los paparazzi y acosadores pueden usar discretas cámaras pequeñas del tamaño de un dron para vigilar sigilosamente a sus blancos. En los países que han prohibido por completo el uso civil de los drones, algunos han dado como razón el temor al terrorismo, los accidentes aéreos o alguna otra cuestión de seguridad.

Insuficiente protección legal

Los drones han comenzado a ser regulados en muchos países para prevenir accidentes, violaciones de la privacidad personal y la propiedad privada, voyerismo y otras actividades ilegales. Los requisitos reguladores incluyen procedimientos de seguridad y detalles tales como la altura a la que los drones pueden volar, su peso, funciones, distancia y ubicación con respecto a otros vehículos aéreos, entre otras cosas. Las leyes y regulaciones referidas a los drones están en evolución en la mayor parte del mundo, y en general están siendo incorporados a los marcos reguladores de la aviación ya existentes, pero aún quedan muchas zonas grises y problemas de cumplimiento.

Preocupaciones éticas no exploradas

Los comportamientos autónomos y las capacidades de toma de decisiones de los robots plantean muchas consideraciones éticas, en especial en las áreas de la responsabilidad (legal) y la privacidad. Por ejemplo:

  • ¿Quién debería determinar las tareas y responsabilidades que un robot puede llevar a cabo con seguridad, esto es sin dañar a humanos o restringir sus derechos, y cómo establecer esto?
  • ¿Debiera permitirse a los robots que interpreten las emociones humanas? Si están interpretando las emociones de los empleados humanos que trabajan a su lado, ¿se les debe permitir usar o guardar esta información?
  • ¿Cuál es el margen de error permisible para un robot que ayuda en una cirugía médica? ¿Quién es legalmente responsable por esta operación?
  • Si las leyes y regulaciones existentes no son aplicables o son indeterminadas, ¿cómo entonces regulamos los comportamientos y responsabilidades asignadas a los robots?
  • ¿Necesitamos leyes exclusivas para los robots, esto es leyes que rijan específicamente su comportamiento y asignen responsabilidad o la obligación de resarcimiento a quienes los diseñaron, fabrican y usan?

Privacidad, protección de los datos y cuestiones de seguridad

“La robótica combina, por vez primera, la promiscuidad de los datos con la capacidad para causar daños físicos; los sistemas robóticos efectúan tareas en modos que no pueden ser anticipados, y los robots borran cada vez más la línea que separa a la persona del instrumento”.

Robotics and the lessons of cyberlaw

Robots y drones generalmente recogen datos; cuando estos son personales (por ejemplo, datos de salud, el desempeño laboral de los empleados, la ubicación e interacciones de personas, etc.) hay una significativa preocupación con respecto al mal uso de los datos o su filtración. Los drones son particularmente temidos por su capacidad para invadir la privacidad personal, puesto que pueden examinar espacios a los cuales los intrusos humanos no han podido acceder. Se les puede usar para espiar porque son relativamente baratos y relativamente silenciosos. Este tipo de vigilancia no detectada puede ser llevada a cabo por civiles o por el gobierno y las fuerzas policiales. Aún más, al igual que otros dispositivos digitales, los robots y drones son vulnerables al hackeo y los ciberataques, filtraciones de datos y simples fallas de diseño y mal funcionamiento.

Creciente uso militar de armas autónomas

Las armas completamente autónomas, a las cuales también se conoce como “robots asesinos”, pueden seleccionar y matar a blancos humanos sin que necesiten de control o intervención humana. Los drones armados operados a distancia por humanos fueron usados en los ataques efectuados con estas armas por los Estados Unidos contra sospechosos de terrorismo que vivían en otros países entre 2009 y 2016, tal como lo revelaron las investigaciones de The Intercept y The Bureau of Investigative Journalism. Estados Unidos cuenta con el mayor número de drones militares del mundo, pero otras fuerzas armadas también los están adquiriendo. El creciente uso de drones en la guerra debiera ser una alarma para los defensores de los derechos humanos de todo el mundo.

Human Rights Watch, que dirige la Campaign to Stop Killer Robots (Campaña para detener a los robots asesinos) anota en su página web: “Destacados expertos en IA, expertos en robótica, científicos y trabajadores en tecnología Google y otras compañías vienen exigiendo que se regule. Advierten que los algoritmos son alimentados con datos que inevitablemente reflejan diversos sesgos sociales, los cuales, de ser aplicados en armas, podrían hacer que se ponga la mira de modo desproporcionado en personas con ciertos perfiles. Los robots asesinos serían vulnerables al hackeo y a ataques en los cuales unas modificaciones menores al input de datos podrían ‘engañarles en formas en que ningún humano jamás lo sería’”.

Inicio

Preguntas

Hágase estas preguntas si está intentando entender las implicaciones que robots y drones tienen en su entorno laboral, o si está considerando usar estas tecnologías como parte de su programación DRG: 

  1. ¿Un robot o un dron es el mejor método para el problema que está intentando resolver? ¿Cómo lo sabe?
  2. ¿Hay suficiente supervisión humana de los robots, y tienen los humanos suficiente capacitación y comprensión de su funcionamiento? ¿Cómo se asegurará de que los humanos estén supervisando toda decisión importante tomada usando la robótica? ¿Quién es legalmente responsable en caso de un accidente?
  3. ¿Usted y todos los actores que operan la tecnología entienden plenamente cómo es que el robot funciona, cómo está aprendiendo y en qué basa sus decisiones, etc.? ¿Hay alguna “caja negra” o elementos desconocidos? ¿Hay algún potencial de sesgos u otro mal funcionamiento?
  4. ¿Qué datos estará el robot recogiendo, procesando y almacenando? ¿Se cuenta con salvaguardas y medidas de seguridad apropiadas, en particular si se están recogiendo datos personales?
  5. ¿Cuenta con suficientes medidas de seguridad con respecto a la privacidad personal, la ciberseguridad y también la seguridad física de operadores y empleados en las cercanías?
  6. ¿Cuáles son los efectos de largo plazo de usar robots en el medio ambiente o comunidad circundante, por ejemplo sobre los empleos, salarios, bienestar social, etc.? ¿Cómo mitigará todo efecto negativo? ¿Qué medidas son necesarias para asegurarse de que el uso de esta tecnología no agrave o refuerce la desigualdad?
  7. ¿Qué siente la gente de los robots con los que trabaja o cuya ayuda recibe? ¿Tiene razón alguna para temer algún efecto psicológico negativo debido a esta relación, en el corto o en el largo plazo?
  8. ¿Cómo acatará el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) u otras regulaciones aplicables, por ejemplo las leyes acerca del acoso y el voyerismo?
  9. La regulación acerca de los drones está evolucionando rápidamente en todo el mundo, de modo tal que es importante que esté al día con los últimos desarrollos, para así estar seguro de que esté operando dentro de las fronteras de la legalidad. ¿Conoce las políticas y regulaciones locales, las de aviación inclusive, aplicables a los drones en el territorio en donde habrá de operar?

Inicio

Estudios de caso

Robot terapéutico PARO en entornos de cuidado de la salud

PARO (una foca arpa robot) fue diseñada como mascota de terapia para gente mayor con demencia. Según una reseña de la bibliografía académica acerca de PARO, los beneficios que tiene el uso del robot en estos entornos incluye la “reducción de las emociones y síntomas conductuales negativos, mejorando la interacción social y promoviendo estados de ánimo y una experiencias de la calidad del cuidado positivos”.

Drones en aplicaciones humanitarias y ambientales, la Fundación Suiza de Desminado (FSD). La página web, hoy extinta pero visible en Archive.org, publicó varios estudios de caso acerca del uso de los drones. En Estudios de caso No. 12, los drones se usan en los servicios contra incendios y de rescate del Reino Unido. “El objetivo primario era mejorar la seguridad del personal… En cierto momento durante la prueba, un dron acompañó a varios bomberos dentro de un edificio y logró detectar que éstos se hallaban trabajando en un muro sin soporte, lo que podría haber tenido consecuencias desastrosas. El operador del dron informó al equipo y tomaron medidas para garantizar su seguridad”.

Suministro de sangre mediante drones en Ruanda

Suministro de sangre mediante drones en Ruanda

El gobierno de Ruanda usó drones con la ayuda de Zipline para entregar sangre a los servicios de salud de modo oportuno. El programa se inició en 2016 y ha provocado una disminución en la expiración de la sangre y en el tiempo de entrega, medidas vitales cuando las vidas están en juego. Los drones pueden efectuar hasta 500 entregas por día y llegar a áreas remotas que de otro modo podrían resultar inaccesibles, dadas las condiciones climáticas y de tráfico.

Los drones ayudan a combatir las enfermedades transmitidas por vía aérea, como el zika en el Brasil

Los drones ayudan acombatir las enfermedades transmitidas por vía aérea como el zika en el Brasil

El Organismo Internacional de Energía Atómica de la ONU, WeRobotics y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura están usando robots para combatir las enfermedades transmitidas por mosquitos. Su mecanismo basado en los drones aplica la técnica del insecto estéril(SIT), una forma de control de la natalidad en insectos que usa radiación para esterilizar a los mosquitos machos, los cuales son entonces liberados para que se apareen con las hembras silvestres. Como estas no tienen prole, la población de insectos cae con el tiempo.

Los drones y robots ayudan a minimizar la exposición humana al Covid-19

Los robots están siendo usados para la entrega de provisiones esenciales en entornos del cuidado de salud, así como a personas en cuarentena para reducir la exposición humana al Covid-19. La compañía danesa UVD Robots envió robots a hospitales chinos para desinfectar habitaciones, los que operarán en todas las provincias chinas una vez que hayan sido completamente desplegados. Estos robots emiten una luz ultravioleta por toda una zona para matar virus y bacterias sin exponer al personal humano a una infección.

(Amazon pone a trabajar robots en una fábrica completamente automatizada, 2022)

Amazon puts robots to work in fully automated factory, 2022 (Amazon pone a trabajar robots en una fábrica completamente automatizada, 2022)

Los robots son usados cada vez más por las compañías en los almacenes para que ayuden con los pedidos y las necesidades de empaquetamiento, asumiendo frecuentemente tareas tediosas. Amazon hace tiempo está asociada con el uso pionero de sistemas automatizados en los almacenes y las entregas, y en 2022 introdujo el primer robot de almacén completamente automatizado. El sistema comprende a dos robots, Proteus y Cardinal, un sistema de pisos y un brazo robótico que ayuda a levantar paquetes pesados, a escanearlos y colocarlos en los estantes, reduciendo así la necesidad de que los trabajadores realicen actividades potencialmente dañinas. La meta, señala la compañía, es que el uso de los robots en el entorno de los almacenes finalmente permita al personal concentrarse en tareas más gratificantes.

Inicio

Referencias

A continuación aparecen los trabajos citados en este recurso.

Recursos adicionales

Inicio

Categories

Satélite

Irvine03 CubeSat Source: https://ipsf.net/news/nasa-selects-irvine03-cubesat-for-launch-mission/

¿Qué es un satélite?

Un satélite es un objeto que orbita alrededor de un planeta o estrella; puede ser un cuerpo natural como la Luna que orbita a la Tierra, o un objeto artificial desplegado por los humanos con diversas funciones, entre ellas las comunicaciones, la observación de la Tierra, la navegación y la exploración científica.

Si bien la Tierra tiene un satélite natural —la Luna—, varios miles de satélites artificiales orbitan alrededor de ella. Estos satélites de fabricación humana van desde cubos de 10 centímetros que pesan alrededor de un kilogramo y a los que se denomina SmallSats, hasta la Estación Espacial Internacional. Cada uno lleva instrumentos con que efectuar tareas específicas, como conectar puntos lejanos mediante los enlaces de telecomunicaciones y observar la superficie terrestre.

NASA & STS-132 Crew: vista de la Estación Espacial Internacional Source: https://images.nasa.gov/details-s132e012208

¿Cómo funcionan los satélites?

Los satélites utilizan instrumentos especializados para efectuar aplicaciones como las comunicaciones, la observación de la Tierra, navegación e investigación científica, recogiendo y transmitiendo datos relevantes a las estaciones en tierra mientras se les maneja y controla a distancia.

En su nivel más elemental, los sistemas de satélites tienen tres segmentos componentes: el segmento espacial, el terrestre y el enlace de datos entre ambos. En los sistemas satelitales que comprenden múltiples objetos espaciales hay también un enlace de datos entre los satélites. Y dado que los que se encuentran en la órbita terrestre pueden estar a varios miles de kilómetros del ser humano más cercano, todos los instrumentos, herramientas y combustible que podrían necesitar deben ser cargados en la máquina al inicio. Esto hace que sea más difícil cambiar la misión primaria de un satélite, pero distintos usuarios finales podrían emplear los mismos datos derivados de ellos de distintos modos.

El segmento terrestre usualmente es una estación terrestre que recibe señales de radiofrecuencias de los satélites, pero algunos sistemas tienen múltiples estaciones terrestres o incluso transmiten los datos directamente a los usuarios finales. Por ejemplo, aunque las estaciones pueden constar de acres de instalaciones de antenas y de procesamiento de datos, una antena parabólica de televisión o un teléfono satelital son dos tipos de estaciones terrestres personales.

¿Qué es una órbita?

Diagrama de las órbitas alrededor de la Tierra Source: https://earthobservatory.nasa.gov/ContentFeature/OrbitsCatalog/images/orbits_schematic.png

Las órbitas son el resultado de dos objetos en el espacio que interactúan con precisamente el equilibrio correcto de la gravedad y el momento. Si un satélite tiene demasiado momento superará la gravedad terrestre, se saldrá de órbita y entrará al espacio profundo; si tiene muy poco, será jalado dentro de la atmósfera del planeta. El objeto viajará en una pista predecible infinitamente repetida alrededor de la Tierra siempre y cuando su momento se mantenga constante. No todos los satélites tienen el mismo momento, y por ende orbitan el planeta siguiendo distintas rutas.

Estas órbitas están agrupadas en general según su altitud por encima de la superficie terrestre. Estas categorías son, de la más baja a la más alta, la órbita terrestre baja (LEO), órbita terrestre media (MEO) y la órbita ecuatorial geoestacionaria o geosíncrona (GEO). Aunque no hay un “borde” globalmente reconocido del espacio, usualmente se considera que la órbita terrestre baja es la región por debajo de los 1000 km por encima de la superficie terrestre.

A las más bajas alturas los satélites deben usar sistemas de propulsión a bordo para superar los efectos de la atmósfera terrestre, la cual los saca de órbita. Cuando un satélite no puede superar este arrastre, sale de órbita y a menudo se incendia al reingresar a la atmósfera de la Tierra. A veces los satélites o sus partes componentes sobreviven al reingreso y se estrellan en tierra o en el océano. Recientes avances tecnológicos han permitido a los operadores de los satélites alcanzar su órbita a estas muy bajas alturas. Los que se encuentran en estas órbitas bajas usualmente requieren menos de dos horas para hacer un viaje alrededor de todo el globo. El tiempo que le toma a un satélite dar una vuelta alrededor de la Tierra se conoce como el “periodo”.

En cambio en las órbitas geoestacionarias o geosíncronas toma 24 horas completas dar una vuelta al mundo. Como su periodo mantiene el paso con la rotación de la Tierra, estos satélites parecen estar fijos sobre un punto del planeta salvo que un operador lo haga maniobrar. Las órbitas GEO están a unos 36,000 km por encima de la superficie de la Tierra. La región MEO abarca el espacio restante entre LEO y GEO.

Ciertas altitudes son más idóneas para ciertos tipos de tareas que otros. Por ejemplo, como los satélites en LEO se encuentran tan cerca de la superficie de la Tierra, ninguno de ellos puede proporcionar una cobertura amplia de toda la superficie terrestre. Los que están en MEO y GEO pueden “ver” más de la superficie de la Tierra en cualquier punto temporal en virtud a su distancia de la Tierra. Al área del planeta que un satélite puede observar o atender se le conoce como su “field of regard” (campo de consideración). El tamaño de este campo es un factor importante a la hora de decidir cuántos satélites un operador habrá de necesitar para suministrar un servicio, y qué tan alto debieran estar en órbitat.

Imagen satelital del monte Merapi, Indonesia Source: https://www.planet.com/gallery/#!/post/mount-merapi-fumes
Megaconstelaciones y avances modernos

Los primeros satélites eran máquinas relativamente pequeñas que efectuaban tareas rudimentarias o demostraban una capacidad. Durante los primeros años de la exploración espacial, diseñar y construir uno era un proceso costoso y de largo plazo. Su lanzamiento al espacio era otro paso costoso en el camino al despliegue de un satélite. A medida que los ingenieros fueron ganando experiencia en la construcción y lanzamiento de satélites, estas máquinas fueron creciendo en tamaño y sofisticación. Los ingenieros diseñan enormes satélites que pesan miles de kilogramos para que lleven varios instrumentos, muchos de los cuales siguen en el espacio hoy en día.

El paradigma de construir un objeto grande ha girado hacia la construcción de varios objetos pequeños para efectuar la misma misión. Estos pequeños satélites apoyan la misma misión al unísono, formando redes a las que se llama constelaciones. El concepto de operar constelaciones de satélites no es algo particularmente novedoso: unos ambiciosos planes de negocios de la década de 1980 buscaban aprovechar docenas de satélites para ofrecer servicios de telecomunicaciones globales. Las constelaciones de satélites estaban a menudo diseñadas para brindar una cobertura regional de base, con el potencial para ampliar el alcance del servicio posteriormente. Por ejemplo, el Sistema por Satélite Cuasicenital de Japón utiliza una constelación de cuatro satélites que operan en concierto para brindar servicios de navegación en el Asia-Pacífico. Esta constelación está planeada para ampliarse a siete satélites hacia 2024. El principio de usar muchos satélites al unísono se ha hecho más popular con el tiempo.

El desplome del costo de fabricación y lanzamiento de satélites ha facilitado diseños más exóticos que incluye a miles de ellos, a los que se conoce como megaconstelaciones. Operar a cientos o miles de satélites coordinados en megaconstelaciones ofrece beneficios marcados. Las megaconstelaciones pueden constar de miles de satélites en la zona LEO. Los que se encuentran en esta zona tienen campos de consideración reducidos, lo que quiere decir que sólo pueden atender a una pequeña parte de la superficie terrestre en cualquier momento dado. Añadir otro satélite, o varios, incrementa el área de servicio al ampliar el campo de consideración. Las megaconstelaciones llevan este principio al extremo, uniendo los campos de consideración de miles de satélites individuales para crear todo un mosaico de cobertura. Coordinar y posicionar los satélites con precisión asegura que la red pueda enviar señales a cualquier punto de la Tierra en cualquier momento.

Operar en LEO ofrece otros beneficios. Las megaconstelaciones que orbitan a alturas relativamente bajas pueden enviar y recibir señales de tierra con mayor rapidez que aquellas que se encuentran más lejos de la superficie terrestre. Como la señal no tiene que viajar tanto, las megaconstelaciones LEO reducen el tiempo en que una señal está “en tránsito” entre las estaciones terrestres y las terminales satelitales, lo que se llama “latencia”. Esto facilita unas comunicaciones más rápidas con menos retraso. Las megaconstelaciones con baja latencia pueden ayudar a las organizaciones a ser más eficientes y productivas mientras efectúan la transición a las tecnologías 5G.

Cuanto mayor sea la distancia entre un satélite y la Tierra, tanto mayor energía a bordo necesitará para enviar una señal del espacio a la Tierra. Minimizar la distancia entre los satélites y las estaciones terrestres minimiza también la cantidad de energía a bordo necesaria para producir la señal. Esto a su vez ayuda a reducir el tamaño del satélite, y a menudo también el precio de su fabricación. De este modo, aunque las megaconstelaciones requieren de cientos, si no miles, de satélites para brindar una cobertura global, su precio es generalmente más bajo por unidad. Esto ayuda a sus propietarios a acumular satélites de reemplazo en caso alguno de los activos no lograra llegar a su órbita o se malogren una vez que estén en el espacio.

Las tendencias generales de los satélites a irse abaratando y a que los costos de lanzamiento se precipiten han permitido que surja algo más que megaconstelaciones. La reducción de los costos de fabricación y de poner un satélite en órbita abrió el campo de juego a nuevos actores, en especial a aquellos que podrían haber quedado excluidos de participar en el desarrollo de los sistemas satelitales sólo por el precio. El espacio ya no está restringido a los países de altos ingresos; los de ingresos bajos a medios (LMIC) pueden ahora poseer todo el ciclo de vida del desarrollo de un satélite, lo que incluye el diseño de la misión, su fabricación, pruebas y validación, y operaciones. Los costos relativamente más bajos asimismo permiten a los posibles operarios de los satélites emprender misiones que podrían no haber resultado financieramente atractivas a corporaciones grandes o extranjeras que no comparten las motivaciones sociales.

Ciclos de vida de los satélites /Cuestiones medioambientales /Riesgos de los restos

Además de los miles de satélites operacionales hay millones de pedazos de basura espacial. Los restos orbitales son esencialmente cualquier cosa que esté en órbita que no funcione, lo que incluye todo, desde satélites que ya no están en funcionamiento hasta fragmentos de bulones explosivos usados para separar a las naves espaciales de los motores principales de los cohetes. Se generan nubes de restos cuando dos objetos espaciales chocan, independientemente de si la colisión fue accidental o intencional. Hasta los pedazos sumamente pequeños de los restos son peligrosos: los fragmentos de apenas un centímetro podrían ser letales en una colisión con un satélite operativo. Algunas regiones del espacio están más amenazadas que otras debido a la densidad de los restos, o al potencial para que haya eventos que los generen.

Hay un movimiento emergente para tanto reducir la cantidad de restos creados por las actividades espaciales, como para retirar los abandonados ya existentes. Este énfasis en la sostenibilidad espacial es un buen augurio para el futuro. Ello no obstante, el estado actual del entorno orbital presenta elevados riesgos debido a los restos. El incremento en la población de restos con el paso del tiempo ha impuesto riesgos a los Estados que recién están navegando por el espacio, y que los actores espaciales establecidos no tuvieron que enfrentar. Es más, muchos de los pedazos de restos más peligrosos tuvieron su origen entre los potencias espaciales más establecidas.

Paneles solares del telescopio espacial Hubble mostrando el impacto de restos Source: https://www.esa.int/var/esa/storage/images/esa_multimedia/images/2009/05/esa_built-solar_cells_retrieved_from_the_hubble_space_telescope_in_2002/10102613-2-eng-GB/ESA_built-solar_cells_retrieved_from_the_Hubble_Space_Telescope_in_2002_article.jpg

Inicio

¿De qué modo son los satélites relevantes para el espacio cívico y la democracia?

Los satélites proporcionan servicios y recogen datos que benefician enormemente a la sociedad. Los sistemas satelitales suministran servicios de banda ancha y telecomunicaciones que ofrecen a los ciudadanos una vía no tradicional para la conectividad digital. Esta conectividad es una herramienta valiosa que puede ampliar el acceso de la ciudadanía al espacio cívico, respaldar los procesos democráticos y empoderar la libertad de expresión. Aunque los principios fundamentales y la física que sustentan estas aplicaciones permanecen constantes, los paradigmas novedosos en el diseño de los satélites, como las megaconstelaciones, han reducido el costo del acceso a dichos servicios. Otros tipos de satélites han experimentado un avance tecnológico más linear pero no menos impactante. Mejores sensores ópticos permiten a los satélites tomar imágenes más precisas y claras de la Tierra. Estos datos derivados de satélites son invalorables tanto para responder a las crisis como para la planificación de largo plazo, lo que permite contar con un trabajo de respuesta a las emergencias bien organizado, así como empoderar a los esfuerzos por fortalecer la democracia. Otros sensores permiten a los científicos analizar el impacto del cambio climático y diseñar procesos de remedio más apropiados.

La conectividad de internet célebremente posibilita el activismo y fomenta comunidades de personas con conciencia cívica alrededor del mundo. La conectividad hecha posible por los satélites construye a partir de estas tendencias y ayuda a vincular a los ciudadanos con los servicios sociales y entre ellos. Las redes de internet satelital superan muchos de los retos logísticos que impiden que las redes de banda ancha terrestres atiendan a comunidades rurales o de difícil acceso. Las asociaciones público-privadas han mejorado los servicios en áreas que sufrían por una conectividad de banda ancha mala o inexistente.

Se pueden usar otras herramientas de observación de la Tierra para mejorar los procesos democráticos. Unos mapas detallados derivados de imágenes satelitales pueden usarse para ayudar a prepararse para, ejecutar y analizar los resultados electorales. Los datos de los satélites dan una imagen clara de los mapas electorales, lo que permite a la sociedad civil identificar problemas y proponer cambios significativos. Por ejemplo, los mapas satelitales pueden identificar poblaciones subatendidas y validar nuevos centros de votación en el periodo inmediatamente previo a una elección. Los mapas precisos pueden asimismo revelar tendencias en la votación y, cuando se les superpone con información socioeconómica o demográfica proveniente de otras fuentes, pueden informar los renovados esfuerzos por llegar a los votantes y la estrategia de campaña. La conectividad satelital tiene una
historia probada de facilitar la recolección y transmisión de votos de modo transparente, seguro y oportuno.

Los servicios satelitales apoyan directamente el trabajo de desarrollo en una serie de esfuerzo, lo que incluye el desarrollo agrícola, monitoreo medioambiental, y el mapeo de indicadores socioeconómicos. Estos tipos de datos respaldan tanto la planificación de proyectos como su monitoreo y evaluación. Antes los satélites grandes empleaban enormes sensores ópticos o de otro tipo para recoger datos mientras pasaban sobre la Tierra. La miniaturización de estos sensores permite a los operadores lanzar varios satélites, reduciendo así la cantidad de tiempo que toma volver a visitar un lugar de interés. Los paradigmas emergentes del diseño de sistemas satelitales, como las grandes constelaciones de satélites que observan la Tierra, pueden volver a visitar zonas del planeta con mayor frecuencia, recogiendo así datos que permiten a los investigadores monitorear los cambios con más matices y fidelidad.

El monte Mulanje captado por el sistema ISERV a bordo de la Estación Espacial Internacional
Source: https://www.nasa.gov/image-article/servirs-iserv-image-of-mulanje-massif-malawi/

Las imágenes satelitales y los datos de observación de la Tierra van más allá de tener un impacto en el monitoreo del impacto de los esfuerzos por el desarrollo, y se les podría usar para planificar respuestas a las crisis. Los datos buenos de epidemiología y otras cuestiones de salud pública jamás habían sido más valiosos que hoy, en un mundo postpandémico. Los satélites son fundamentales para la recolección de dichos datos. Se les usa cada vez más para aplicaciones de salud pública, entre ellas la comprensión de los factores subyacentes que tienen un impacto sobre quienes están más en riesgo de padecer una enfermedad. Recientes avances en la recolección de datos satelitales ayudaron a los investigadores a construir una comprensión más profunda y más matizada de los problemas de salud pública. Esto a su vez ayuda las respuestas hechas a medida, y en algunos casos puede complementar los esfuerzos de prevención. Por ejemplo, el análisis de los datos recogidos por los satélites podría ayudar a identificar dónde podría darse el siguiente peligro para la salud pública permitiendo así tomar medidas preventivas. Este tipo de servicio satelital puede hacerse aún más poderoso en conjunción con otras tecnologías emergentes, como los proyectos de inteligencia artificial y aprendizaje automático y big data. Dichos nexos exponen los datos satelitales a las preocupaciones y riesgos inherentes a estas otras tecnologías emergentes.

Imagen compuesta de la Tierra de noche generada con imágenes del espectrorradiómetro de imágenes de media resolución. Este tipo de imagen ha sido usada por investigadores de salud pública para calcular mejor las poblaciones en riesgo

La actual tecnología y servicios satelitales son vulnerables a los esfuerzos autoritarios o antidemocráticos. Dado que los satélites son esencialmente hardware, los ataques físicos siguen siendo una seria amenaza. Las estaciones y terminales terrestres son a menudo blanco de intentos para limitar el acceso de los ciudadanos a la conectividad posibilitada por satélites. Las antenas de televisión y las terminales de internet de los satélites son difíciles de esconder sin reducir su eficacia, lo que hace de ellas blancos fáciles para la policía o los servicios de seguridad antidemocráticos que desean limitar el acceso de la ciudadanía. Los diseños de futuros sistemas no han podido abordar las vulnerabilidades que las terminales actuales tienen. En algunos casos extremos, las señales de los satélites podrían ser interferidas para prevenir que los ciudadanos accedan a un servicio. Las regulaciones domésticas constituyen otro obstáculo. Los Estados mantienen su jurisdicción to prevent citizens from accessing a service. Domestic regulations pose another hurdle. States maintain jurisdiction sobre la radiofrecuencia del espectro dentro de sus fronteras, y pueden usar procesos de licenciamiento y reguladores para controlar qué tipo de sistemas de conectividad están a disposición de sus ciudadanos y visitantes extranjeros.

Inicio

Oportunidades

Los satélites pueden tener impactos positivos cuando se les usa para promover la democracia, los derechos humanos y las cuestiones de gobernanza. Lea a continuación cómo reflexionar de modo más eficaz y seguro sobre cómo usar los satélites en su trabajo.

Sáltese un paso

Muchos ciudadanos en desiertos digitales pueden ahora evitar los métodos de conectividad tradicionales y saltarse el obstáculo para beneficiarse de la conectividad posibilitada por los satélites. Una mejor conectividad de internet brinda una nueva vía para que los ciudadanos se beneficien con los servicios civiles y tomen parte en el discurso político. El acceso a internet puede expandirse sin necesidad de proyectos de infraestructura locales costosos e intensivos.

Inclusión digital

Los datos y servicios satelitales tienen usos agrícolas más allá del monitoreo de cultivos y la optimización de recursos. Los pequeños agricultores, sobre todo en los LMIC que no cuentan con una infraestructura bancaria establecida, a menudo quedan excluidos de los mercados financieros tradicionales que solo dan crédito mas no ahorros, préstamos u otros servicios. Las mujeres asimismo se ven también afectadas de modo desproporcionado por la exclusión financiera. Prestamistas innovadores como Harvesting Farmers Network usan tecnologías satelitales y detección remota para remediar estas brechas y atender a productores agrícolas subatendidos. Los datos provenientes de la observación de la Tierra pueden emplearse para evaluar la productividad agrícola, ayudar a los prestamistas a ir más allá de requerir una huella de papel u otra documentación, y a reducir las barreras al acceso a los mercados financieros.

El acceso a la banca mediante la conectividad posibilitada por los satélites atiende a poblaciones que se encuentran más allá de los pequeños productores agrícolas. La conectividad satelital ayuda a las poblaciones geográficamente aisladas a utilizar servicios financieros. Los satélites están ayudando a poblaciones no atendidas o subatendidas del África subsahariana a tener acceso a la banca, en tanto que México se ha asociado con proveedores comerciales de internet satelital para alcanzar resultados similares de inclusión financiera digital.

Más datos, menos hardware

Los satélites pueden ser sistemas costosos, pero el acceso a sus servicios y datos no tiene por qué ser un desembolso financiero prohibitivamente grande. Los operadores de satélites a veces hacen que los datos que sus sistemas recogen estén a disposición del público gratuitamente. Esta práctica es común en el gobierno y la industria: la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos ofrece diversos conjuntos de datos gratuitos para apoyar una cultura científica abierta y colaborativa en todo el mundo. Los actores de la industria de los satélites toman un enfoque ligeramente distinto con respecto a los datos abiertos. Algunas entidades comerciales como Maxar tienen un largo historial de proporcionar datos gratuitos y abiertos en épocas de crisis o después de los desastres para ayudar a las respuestas humanitarias.

El compartir abierto de datos de los satélites a través de las fronteras ayuda a los investigadores a construir diversos equipos para que enfrenten problemas de salud pública. Y sin embargo sigue habiendo oportunidades para dar un mejor uso a los datos de los satélites. Hay espacio para mejorar tanto la recolección de datos de teledetección como la forma en que usamos dichos datos derivados de satélites. Es importante que los usuarios finales entiendan los efectos del preprocesamiento de datos, pues este puede tanto ayudar al análisis como estorbarlo. Técnicas destintas pueden tener un impacto sobre la utilidad de los datos satelitales, optimizando a veces el proceso analítico y eliminando la necesidad de contar con expertos internos. De otro lado, la recepción de datos preprocesados limitaría la sofisticación del análisis final. Los datos sin procesar podrían ser la mejor opción cuando se cuenta con ellos, si es que la organización tiene la capacidad técnica y el tiempo para procesarlos. Es por ello importante usar imágenes y datos de teledetección que encajen tanto con la finalidad de una organización como con su pericia técnica.

Imagen con el color mejorado de fitoplancton en el talud patagónico, tomada por el Suomi National Polar Orbiting Partnership Satellite Source: https://www.nasa.gov/image-article/colorful-plankton-full-patagonian-waters/

Cooperación sur-sur y el rechazo de las expectativas postcoloniales

Más y más países vienen participando en el desarrollo de la tecnología satelital o usando datos provenientes de satélites, incluso los del Sur Global. Muchos de estos gobiernos están colaborando o asociándose con actores industriales establecidos, o bien con otras potencias espaciales más avanzadas. A medida que más LMIC desarrollen sus capacidades locales, también expandirán el potencial para una cooperación sur-sur más profunda. Es más, el Sur Global puede ir en contra de las narrativas coloniales invirtiendo en satélites y sistemas espaciales. Los Estados con historias coloniales pueden ir en contra de las expectativas de que debieran basar sus economías en la extracción de recursos u otros productos rudimentarios, suministrando activos altamente técnicos como satélites a una escala global.

Amazonia-1, el primer satélite del Brasil, siendo lanzado en Sriharikota, India Source: http://www.inpe.br/amazonia1/img/galeria/66.jpg

Inicio

Riesgos

El uso de tecnologías emergentes puede también crear riesgos en los programas de la sociedad civil. Lea a continuación cómo distinguir los posibles peligros asociados con los satélites en el trabajo de DRG, así como de qué modo mitigar las consecuencias involuntarias y voluntarias.

Regulaciones onerosas

Disponer la conectividad satelital no es tan simple como encender un aparato: los emisores deben recibir autorizaciones específicas y licencias del gobierno de un país para emitir la conectividad hacia su territorio. Unos procesos burocráticos gubernamentales bien intencionados pero onerosos podrían retrasar el momento en que una población podrá beneficiarse con la conectividad satelital. En otros casos los intereses políticos podrían impedir que los operadores de los satélites atiendan a una población, en un intento de controlar el acceso que los ciudadanos tienen a la información o a campañas de oposición.

Vulnerabilidad de la señal

Las señales de los satélites son vulnerables a la interferencia, aun cuando un operador tiene licencia plena para operar en un país. Las señales son susceptibles tanto a la interferencia política como física. Los gobiernos podrían elegir revocar las licencias, finalizando efectivamente la capacidad de un operador para suministrar legalmente servicios de conectividad dentro de las fronteras de un país con poco o ningún aviso. Los malabares burocráticos que un proveedor de servicio debe efectuar para recibir una licencia, son a menudo más onerosos que el proceso para que un gobierno revoque el derecho que un proveedor de conectividad satelital tiene a emitir una señal. Hay pocas mejores prácticas o directrices ejemplares acerca de qué constituye una razón para revocar una licencia, de modo que cada Estado constituye un caso aparte. No queda claro que muchos Estados hayan llevado a cabo un proceso reflexivo para entender por qué, y bajo qué circunstancias, un proveedor satelital perdería su licencia de operación.

Dependencia excesiva

Una compañía puede dejar de suministrar servicios satelitales del mismo modo que un gobierno puede revocar una licencia. La sociedad civil debe por ende desconfiar de depender demasiado de un solo proveedor, en caso que éste decida cortar el servicio. Un proveedor podría dejar de atender a un país por muchas razones, entre ellas por dificultades financieras o por motivaciones políticas. Por ejemplo, durante la guerra actualmente en curso en Ucrania, la conectividad de Starlink fue ahogada aunque no apagada del todo.

Los actores de la sociedad civil que deseen trabajar con otras entidades en proyectos satelitales debieran asimismo cuidarse de no hacerse excesivamente dependientes de socios que puedan tener un apalancamiento abrumador sobre un proyecto. Los incentivos que motivan la transferencia tecnológica y el compartir conocimientos no siempre están alineados entre los socios. Los problemas del alineamiento pueden provocar fricciones y afectar los beneficios de un proyecto. Es probable que este riesgo también habrá de ser relevante en las interacciones entre Estados.

Acceso no ético a los datos

En las manos equivocadas, los datos satelitales podrían ser empleados para diversos fines malévolos. Los datos de ubicación, mapas o logs de cuándo un dispositivo estuvo transmitiendo una señal a un satélite, podrían ser usados por malos actores para erosionar la privacidad física. Los proveedores de la conectividad satelital podrían vender los datos de los usuarios, pero algunos tipos de datos sensibles podrían ser obtenidos por terceros con técnicas de recolección sofisticadas. Pocos países han establecido unas fuertes regulaciones domésticas con la cual limitar los efectos negativos de la vigilancia electrónica de la conectividad hecha posible por los satélites.

Carga financiera

Las sociedades con entidades comerciales o Estados extranjeros podrían ser necesarias incluso con los riesgos concomitantes de una dependencia excesiva, dados los altos costos que tiene diseñar y lanzar un satélite. Si bien es cierto que los avances en la fabricación y lanzamiento han reducido los costos del despliegue y operación de un satélite, los sistemas diseñados exclusivamente para este fin a menudo siguen siendo demasiado prohibitivos. Esto es particularmente prominente en Estados que tienen un espacio fiscal limitado y la obligación de enfrentar otros problemas sociales.


Retención de talento

Los países que hacen un esfuerzo concertado para desarrollar una industria satelital, o para brindar a sus ciudadanos servicios respaldados por satélites, podrían también tener problemas para retener la capacidad técnica. Para los países de ingresos bajos y medios resulta difícil conservar ingenieros y otros profesionales bien formados, dedicados a los satélites domésticos. Estos problemas son aún más agudos cuando los ciudadanos dependen de socios extranjeros y no ven vías locales para el crecimiento y la productividad. Este problema se ve asimismo exacerbado por el hecho que los salarios estatales no pueden esperar alcanzar a los que el sector privado tiene para los expertos en tecnología. Sin talento doméstico al cual recurrir, los Estados corren el riesgo de no poder defenderse ni en las negociaciones de servicios técnicos, ni tampoco en los foros multilaterales sobre la gobernanza espacial y el establecimiento de normas.

Falta de gobernanza multilateral

Nuevos paradigmas como las megaconstelaciones amenazan la capacidad de las generaciones futuras para beneficiarse con tecnologías en la órbita terrestre. Este riesgo de sobrepoblación es similar a los principios de sostenibilidad medioambiental terrestre. Las órbitas de la Tierra pueden ser gigantescas en términos del volumen total, pero son un recurso finito. Hay una línea fina entre la maximización del uso de dichas órbitas, y el lanzamiento de tantos satélites al espacio de modo que ninguno puede operar con seguridad. Esta sobrepoblación afecta a toda la humanidad, pero es particularmente aguda para los Estados emergentes o que aspiran a dominar el espacio, que se podrían ver obligados a operar en un entorno de alto riesgo al haber perdido la ventana de oportunidad para dar sus primeros pasos en el espacio durante un periodo relativamente más seguro. Semejante situación tiene efectos secundarios: aquellos Estados que no son capaces de iniciar sus actividades espaciales con seguridad, tienen también menos posibilidades de poder demostrar y reforzar las expectativas normativas de comportamiento responsable. Las vías para participar en los actuales procesos multilaterales de gobernanza espacial se hacen más difíciles al no haber demostrado su capacidad espacial.

Hay pocas normas globales que respaldan los usos sostenibles y equitativos del espacio. Algunos Estados recientemente han adoptado regulaciones más estrictas de cómo es que las compañías pueden usar el espacio, pero es poco probable que el esfuerzo no coordinado de unos cuantos Estados pueda asegurar el acceso de la humanidad al entorno orbital de bajo riesgo para las generaciones por venir. Alcanzar estas metas de sostenibilidad espacial es una empresa global que requiere de cooperación multilateral.

Inicio

Preguntas

Hágase estas preguntas para entender las implicaciones que el satélite usado en su trabajo tiene:

  1. ¿Hay barreras que impiden que los beneficios de los satélites sean aprovechados en su país? ¿Cuáles son? ¿Financiamiento? ¿Conocimientos? ¿Falta de gobernanza local?
  2. ¿Los datos o servicios derivados de los satélites están personalizados a sus necesidades específicas?
  3. ¿Cuán competitivo es el mercado de servicios satelitales en su zona, y cómo es que esta competencia, o su ausencia, afecta el costo de acceder a dichos servicios?
  4. ¿Los satélites que posibilitan la conectividad a los que piensa usar tienen medidas de ciberseguridad actualizadas?
  5. ¿Qué tipos de estación(es) terrestre(s) usa el sistema espacial, y está dicha infraestructura suficientemente protegida de su toma o manipulación?
  6. ¿El propietario u operador del satélite se adhiere o promueve los usos sostenibles del espacio?
  7. ¿Qué cambios estructurales o reguladores deben implementarse dentro de su país de interés para extraer el mayor valor posible a un sistema satelital?
  8. ¿Cómo se han implementado los sistemas satelitales en otros Estados? De ser así, ¿hay formas de evitar o superar los problemas antes de su implementación?/div>
  9. ¿Cómo podría su uso de los servicios o datos satelitales, promover la adopción de comportamientos internacionales nacientes que preserven su capacidad de acceder a servicios espaciales en el largo plazo?
  10. ¿Está creando dependencias riesgosas? ¿Cuán confiables y estables son las organizaciones de las que depende? ¿Cuenta con un plan de contingencia?
  11. ¿Las aplicaciones a las cuales accede a través de la conectividad satelital son seguras y confiables?

Inicio

Estudios de caso

Inscripción electoral en Vanuatu

Inscripción electoral en Vanuatu
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Centro de Satélites de las Naciones Unidas (UNOSAT) se asociaron en una iniciativa para ayudar a la inscripción de votantes en Vanuatu, en preparación para las elecciones provinciales de 2021. UNOSAT utilizó los datos satelitales para preparar el primer conjunto de datos completo que representaba a todos los pueblos del archipiélago. Estos datos fueron usados conjuntamente con medidas de la concurrencia electoral, para así cuantificar el impacto de los centros de votación. Los datos de los satélites fueron usados para ubicar poblaciones difíciles de alcanzar y maximizar la participación electoral. El uso de los datos satelitales ayudó a mejorar el trabajo relacionado con las elecciones, y redujo la carga en los funcionarios electorales para que pudieran concentrarse en atender otros aspectos de la elección.

Asociaciones para proporcionar imágenes que apoyen la paz

Asociaciones para proporcionar imágenes que apoyen la paz
La capacidad de los satélites para captar imágenes cenitales es particularmente valiosa para documentar las violaciones de los derechos humanos en Estados que restringen el acceso a activistas e inspectores. Una reciente asociación entre Human Rights Watch y Planet, una compañía con sede en los EE. UU que opera satélites de observación de la Tierra, permitió a grupos de activistas responsabilizar a la dirigencia nacional de un país. En este caso Human Rights Watch analizó imágenes satelitales de Myanmar proporcionadas por Planet, para confirmar la destrucción de aldeas de etnia rohinyás. La frecuente recolección de imágenes de satélites mostró que varias docenas de aldeas fueron quemadas, contradiciendo así las declaraciones de Myanmar de que las operaciones de limpieza estatales habían terminado. Los activistas usaron esta verdad descubierta para pedir un urgente cese de la violencia y apoyar el suministro de ayuda humanitaria.

Televisión satelital

Televisión satelital
Los satélites posibilitan muchas formas de comunicación de masas, la televisión inclusive. Aunque esta es una diversión o lujo en muchas partes del mundo, es también una herramienta poderosa con que dar forma al discurso político. La televisión satelital puede brindarle a la ciudadanía programas de todo el mundo, expandiendo así los horizontes más allá de la programación local. La televisión satelital llegó a la India en 1991, tras años de control estatal sobre los medios de radiodifusión. De un lado, el formato de recepción de internet satelital fue un marcador del modernismo, en tanto que del otro la programación que brindaba se hizo un fenómeno social. La televisión satelital trajo consigo más de 300 nuevos canales a la India, nutriendo así la participación cultural y apoyando la forma en que la ciudadanía consideraba interactuar, entre sí y con el Estado. Esto fue particularmente liberador en el contexto postcolonial, puesto que era ahora la sociedad india la que controlaba sus medios de comunicación y mostraba consideraciones de identidad social mediante la televisión satelital..

Trabajo ecológico de Servir

Trabajo ecológico de Servir
Mediante el programa Servir, una iniciativa colaborativa liderada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los EE.UU., las agencias del gobierno estadounidense se asocian con organizaciones locales en regiones afectadas para que empleen los datos de los satélites en el diseño de soluciones con que abordar problemas ambientales en todo el mundo. Entre otras muchas contribuciones, el equipo de Servir viene trabajando en conjunto con socios en Perú y Brasil para usar datos satelitales y geoespaciales en mapas precisos, con los cuales ayudar a informar decisiones acerca de políticas agrícolas y medioambientales. Este trabajo apoya los esfuerzos de las partes interesadas por entender la compleja interface entre productividad agrícola y la sostenibilidad ambiental. Los resultados se usan para diseñar incentivos de política que promuevan la agricultura sostenible del cacao y el aceite de oliva. Las partes interesadas locales, que incluyen a las comunidades agrícolas, pueden usar los datos derivados de los satélites para optimizar su uso de la tierra.

Cooperación sur-sur en el monitoreo agrícola

Cooperación sur-sur en el monitoreo agrícola Los satélites son herramientas valiosas para los desarrollos agrícolas. El CropWatch program, iniciado por la Academia de Ciencias de China, trabaja para proporcionar a los LMIC acceso a datos recogidos por satélites y capacitarlos para usarlos para sus fines específicos. Este programa respalda el monitoreo agrícola y permite que los Estados se preparen mejor para los problemas de seguridad alimentaria. Los Estados han sido capaces de interactuar entre sí gracias a extensos programas de capacitación, lo que permite una colaboración sur-sur en problemas compartidos. Los datos recogidos mediante CropWatch pueden personalizarse para adecuarse a las necesidades locales.

Acceso a una voz

El uso clandestino de internet satelital ha permitido a los manifestantes en Irán acceder a la internet mediante métodos alternativos. El gobierno iraní ejerce un estrecho control sobre los métodos tradicionales de acceso a la internet para sofocar las protestas y el activismo civil. Estos métodos de controlar o de limitar la libre expresión, el activismo democrático y la organización civil aún no han logrado limitar el acceso de la ciudadanía a la internet satelital proporcionada por servicios como Starlink. El gobierno iraní aún ejerce cierto control sobre la internet satelital en el país: las terminales terrestres tienen que ingresar de contrabando por las fronteras para prestar servicio a los activistas.

Amnesty Decode Darfur Project

Amnesty Decode Darfur Project
Los satélites ayudan a confirmar verdades fundamentales. Amnistía Internacional tiene una larga historia de usar imágenes satelitales para presentar evidencias creíbles de abusos de los derechos humanos. Este proyecto solicitaba que voluntarios digitales mapearan a Darfur e identificaran poblaciones potencialmente vulnerables. La siguiente fase del proyecto comparó imágenes satelitales del mismo lugar tomadas en distintos momentos, para ubicar con precisión evidencias de los ataques del gobierno sudanés y las fuerzas de seguridad asociadas. Amnistía tiene su propio equipo de análisis de imágenes satelitales in-house para corroborar las versiones sobre el terreno de violencia, pero este proyecto mostró que incluso el análisis efectuado por voluntarios amateurs de las imágenes satelitales era una forma viable de investigar los abusos contra los derechos humanos y responsabilizar a los Estados.

Inicio

Referencias

A continuación encontrará los trabajos citados en este recurso.

Fuentes afines

Inicio

Categories

Ciudades inteligentes

¿Qué son las ciudades inteligentes?

Las ciudades inteligentes pueden tomar muchas formas, pero en general aprovechan las tecnologías digitales como la inteligencia artificial (IA) y la Internet de las Cosas (IdC) para mejorar la vida urbana. Las tecnologías y la recolección de datos que sostienen a estas ciudades tienen el potencial para automatizar y mejorar el suministro de servicios, fortalecer la preparación para los desastres, impulsar la conectividad y mejorar la participación ciudadana. Pero si las ciudades inteligentes se implementan sin transparencia y respeto por el imperio de la ley, corren el riesgo de erosionar las buenas normas de gobernanza, minar la privacidad y extinguir la libre expresión.

¿Cómo funcionan las ciudades inteligentes?

La luz solar ilumina un mercado al anochecer en Msimba, Tanzania. Las ciudades inteligentes integran la tecnología con la infraestructura ya existente para recoger datos y optimizar el uso de los recursos. Crédito de la fotografía: Jake Lyell.
La luz solar ilumina un mercado al anochecer en Msimba, Tanzania. Las ciudades inteligentes integran la tecnología con la infraestructura ya existente para recoger datos y optimizar el uso de los recursos. Crédito de la fotografía: Jake Lyell.

Las ciudades inteligentes integran la tecnología con la infraestructura nueva y la ya existente —como carreteras, aeropuertos, edificios municipales y a veces hasta residencias privadas— para optimizar la asignación de recursos, evaluar las necesidades de mantenimiento y monitorear la seguridad ciudadana. El término “ciudad inteligente” no se refiere a una única tecnología, sino más bien a múltiples que operan juntas para mejorar la habitabilidad de una zona urbana. No hay una lista oficial de las tecnologías que una ciudad necesita para implementar lo que se considera “inteligente”. Pero una de estas ciudades sí requiere de planificación urbana, lo que incluye una estrategia de crecimiento administrada por el gobierno local, con una contribución significativa del sector privado.

Los datos constituyen el meollo de la ciudad inteligente

Las ciudades inteligentes por lo general dependen de un procesamiento de datos en tiempo real y de herramientas de visualización que informen la toma de decisiones. Esto usualmente quiere decir recoger y analizar datos tomados por sensores inteligentes instalados por toda la ciudad y conectados a través de la Internet de las Cosas para abordar problemas como el tráfico vehicular, la contaminación del aire, el manejo de desechos y la seguridad física.

La recolección de datos en las ciudades inteligentes también brinda un mecanismo de retroalimentación con que fortalecer la relación entre la ciudadanía y el gobierno local cuando le acompañan medidas de transparencia, como hacer pública la información referida a los presupuestos oficiales y la asignación de recursos. Sin embargo, el mal uso dado a los datos personales sensibles podría alienar a los ciudadanos y reducir la confianza. Una estrategia de manejo de datos detallada y que respete los derechos, podría ayudar a asegurar que los ciudadanos entiendan (y consientan a) cómo se recogen sus datos, se les procesa y guarda, y cómo se les usará en beneficio de la comunidad.

Toda ciudad inteligente es diferente

Las ciudades son extremadamente diversas y la implementación de las ciudades inteligentes variará dependiendo de la ubicación, las prioridades, los recursos y las capacidades. Algunas de ellas se construyen superponiendo las TIC sobre la infraestructura ya existente, como en Nairobi, en tanto que otras son construidas “a partir de cero”, como Konza, el “Silicon Valley” de Kenia. Además del desarrollo tecnológico, otros elementos no digitales de las ciudades inteligentes son las mejoras en las viviendas, una mejor capacidad de caminar, la creación de nuevos parques, la preservación de la vida silvestre, etc. En última instancia, el énfasis en una mejor gobernanza y sostenibilidad puede generar mejores resultados para los ciudadanos que un enfoque explícito en la tecnología, la digitalización y el crecimiento.

Las ciudades inteligentes en los países en vías de desarrollo enfrentan singulares retos legales, reguladores y socioeconómicos.

Ejes impulsores del desarrollo de una ciudad inteligente en los países en vías de desarrollo

  • Capacidad de financiamiento del gobierno
  • Entorno regulador en que los ciudadanos e inversionistas confían
  • Disponibilidad de tecnología e infraestructura
  • Capital humano
  • Estabilidad en el desarrollo económico
  • Compromiso y participación ciudadanos activos
  • Transferencia de conocimientos y participación del sector privado
  • Un ecosistema que promueve la innovación y el aprendizaje

Barreras para el desarrollo de una ciudad inteligente en los países en vías de desarrollo

  • Limitaciones presupuestarias y cuestiones de financiamiento
  • Falta de inversión en infraestructura básica
  • Falta de disponibilidad de infraestructura relacionada con la tecnología
  • Autoridad fragmentada
  • Falta de marcos de gobernanza y salvaguardas reguladoras
  • Falta de capital humano calificado
  • Problemas medioambientales
  • Falta de participación ciudadana
  • Analfabetismo tecnológico y déficit de conocimientos

Niños jugando en la plaza Limonade, Haití. Los proyectos de ciudad inteligente pueden mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Crédito de la fotografía: Kendra Helmer/USAID.
Children playing at Limonade plaza, Haiti. Smart city projects can improve the quality of life for citizens. Photo credit: Kendra Helmer/USAID.

El desarrollo de una ciudad inteligente que realmente beneficie a los ciudadanos requiere de una cuidadosa planificación, lo que usualmente toma varios años antes de que la infraestructura de la ciudad pueda ser actualizada. Su implementación debiera darse gradualmente a medida que la voluntad política, la demanda cívica y los intereses del sector privado van convergiendo. Los proyectos de ciudades inteligentes solamente pueden ser exitosos cuando la ciudad ha desarrollado una infraestructura básica y levantado protecciones legales para asegurar que la privacidad de los ciudadanos se respete y salvaguarde. La infraestructura necesaria para las ciudades inteligentes es costosa y necesita un mantenimiento de rutina y en marcha, y su revisión por parte de profesionales calificados. Muchos proyectos planeados de ciudades inteligentes quedaron consignados a los cementerios de los sensores olvidados debido a la falta de un mantenimiento adecuado, o porque los datos recogidos no fueron finalmente valiosos para el gobierno y los ciudadanos.El desarrollo de una ciudad inteligente que realmente beneficie a los ciudadanos requiere de una cuidadosa planificación, lo que usualmente toma varios años antes de que la infraestructura de la ciudad pueda ser actualizada. Su implementación debiera darse gradualmente a medida que la voluntad política, la demanda cívica y los intereses del sector privado van convergiendo. Los proyectos de ciudades inteligentes solamente pueden ser exitosos cuando la ciudad ha desarrollado una infraestructura básica y levantado protecciones legales para asegurar que la privacidad de los ciudadanos se respete y salvaguarde. La infraestructura necesaria para las ciudades inteligentes es costosa y necesita un mantenimiento de rutina y en marcha, y su revisión por parte de profesionales calificados. Muchos proyectos planeados de ciudades inteligentes quedaron consignados a los cementerios de los sensores olvidados debido a la falta de un mantenimiento adecuado, o porque los datos recogidos no fueron finalmente valiosos para el gobierno y los ciudadanos.

Elementos comunes de una ciudad inteligente

A continuación aparece un resumen de las tecnologías y prácticas comunes a las ciudades inteligentes, pero esta lista en modo alguno es exhaustiva o universal.

Wi-Fi abierto: una conectividad asequible y confiable a internet es esencial para una ciudad inteligente. Algunas de ellas brindan acceso gratuito a internet de alta velocidad mediante una infraestructura inalámbrica que abarca toda la ciudad. El Wi-Fi gratuito puede facilitar la recolección de datos, apoyar a los servicios de emergencia y alentar a los vecinos a usar los espacios públicos.

Internet de las cosas (IdC): la internet de las cosas es una red en expansión de dispositivos físicos conectados mediante la internet. Desde vehículos a refrigeradores o sistemas de calefacción, estos dispositivos se comunican con los usuarios, programadores, aplicaciones y otros más recolectando, intercambiando y procesando datos. Por ejemplo, los datos recogidos en un medidor de agua inteligente pueden dar forma a mejores respuestas a problemas como las fugas de agua o su desperdicio. La IdC se ve facilitada en gran medida por el surgimiento de los teléfonos inteligentes, que permiten a la gente conectarse fácilmente entre sí y con otros dispositivos.

5G: los servicios de las ciudades inteligentes necesitan internet de alta velocidad y gran ancho de banda para manejar la cantidad de datos generados por la IdC y procesarlos en tiempo real. La creciente conectividad y capacidad de procesamiento de la infraestructura de internet de 5G facilita muchos de los procesos relacionados con internet, necesarios para las ciudades inteligentes.

Redes eléctricas inteligentes: éstas son redes de energía que emplean sensores para recolectar datos en tiempo real acerca de su uso energético y los requisitos de la infraestructura y de los ciudadanos. Además de controlar los servicios públicos, las redes eléctricas inteligentes monitorean la electricidad, distribuyen la banda ancha para mejorar la conectividad y controlan procesos como el tráfico. Estas redes dependen de una serie de operadores de electricidad e involucran a una amplia red de partes, entre ellas vendedores, proveedores, contratistas, operadores de generación distribuida y consumidores.

Sistema inteligente de transporte (SIT): con los sistemas inteligentes de transporte, diversos mecanismos de transporte pueden ser coordinados para reducir el uso de energía, disminuir la congestión del tráfico y disminuir el tiempo de viaje. Los SIT se concentran en la “entrega en el último kilómetro” o en optimizar el proceso de entrega. Los vehículos autónomos suelen estar asociados con ciudades inteligentes, pero los SIT van más allá de vehículos individuales.

Vigilancia: al igual que los objetos conectados, los datos acerca de los residentes pueden ser retransmitidos, juntados y analizados. En algunos casos, las cámaras existentes de CCTV pueden ser unidas a un avanzado software de video-analítica y conectados con la IdC para manejar el tráfico y la seguridad pública. Las soluciones con infraestructura de videovigilancia fija dan cuenta de la inmensa mayoría de la vigilancia en las ciudades inteligentes del mundo, pero las soluciones de vigilancia móvil también vienen creciendo rápidamente. La expansión de la vigilancia a la identificación personal es un tema fuertemente debatido y que tiene ramificaciones significativas para la sociedad civil y los actores de DRG.

ID digital y servicios de entrega: los servicios de identificación digital pueden vincular a los ciudadanos con su ciudad al facilitar la apertura de una cuenta bancaria o el acceso a los servicios de salud. La ID digital centraliza toda la información e historia de transacciones, lo cual es conveniente para los ciudadanos pero también introduce algunas preocupaciones de seguridad. Técnicas tales como la divulgación mínima (depender de la menor cantidad de datos que sea posible) y tecnologías descentralizadas como la identidad autosoberana (SSI) podrían ayudar a separar la identidad, la transacción y el dispositivo.

e-gobierno: el gobierno electrónico —el uso de la tecnología para proporcionar servicios del gobierno al público— busca mejorar el suministro de servicios, mejorar el compromiso ciudadano y construir la confianza. Hacer que más información, como los presupuestos gubernamentales, sea pública y esté a disposición de los ciudadanos es un elemento primario del e-gobierno. El servicio con teléfonos inteligentes es otra estrategia, puesto que la tecnología móvil combinada con una plataforma de e-gobierno puede ofrecer a la ciudadanía un acceso remoto a los servicios municipales.

Director de tecnología: algunas ciudades inteligentes tienen un director de tecnología (CTO) o director de sistemas de información (DSI), que lidera los esfuerzos de la ciudad para desarrollar soluciones tecnológicas creativas y eficaces en colaboración con los vecinos y los funcionarios electos. El CTO o el DSI estudian a la comunidad, aprenden las necesidades de los ciudadanos, planean y ejecutan iniciativas afines, y supervisan la implementación y las mejoras continuas.

Interoperabilidad: los muchos y distintos servicios y herramientas usados en una ciudad inteligente debieran funcionar juntos, para que se comuniquen entre ellos y para compartir datos. Esto necesita de un diálogo y una cuidadosa planificación entre los proveedores de empresas y los gobiernos de la ciudad. La interoperabilidad quiere decir que la nueva infraestructura debe poder funcionar encima de la infraestructura ya existente de una ciudad (por ejemplo, instalar nueva iluminación LED “inteligente” encima de los sistemas de alumbrado ya existentes de la ciudad).

“Una ciudad inteligente es un proceso de continua mejora en los métodos de funcionamiento de la ciudad. No es un big bang.”

JEFE DE PROYECTOS DE UNA CIUDAD INTELIGENTE EN BORDEAUX, FRANCIA

Inicio

¿De qué modo son las ciudades inteligentes relevantes en el espacio cívico y para la democracia?

Tal como se describe con mucho mayor detenimiento en la sección oportunidades de este recurso, las ciudades inteligentes pueden mejorar la eficiencia energética así como la preparación para los desastres, e incrementar la participación cívica. Pero ellas son, de muchas formas, un arma de doble filo y pueden también facilitar una vigilancia excesiva e infringir los derechos de reunión y de libre expresión.

Alumbrado público en Macasar, Indonesia. Las ciudades inteligentes tienen el potencial para alcanzar las metas de reducción del carbono y de energía renovable, así como mejorar la eficiencia económica y la distribución energética. Crédito de la fotografía: USAID.
Alumbrado público en Macasar, Indonesia. Las ciudades inteligentes tienen el potencial para alcanzar las metas de reducción del carbono y de energía renovable, así como mejorar la eficiencia económica y la distribución energética. Crédito de la fotografía: USAID.

En países autoritarios, las ciudades inteligentes pueden convertirse en unos poderosos instrumentos para la manipulación y el control. Las de China, por ejemplo, están vinculadas con el concepto que el Partido Comunista Chino tiene del “manejo social”, esto es los intentos del partido gobernante por dar forma, manejar y controlar la sociedad. Cuando se implementan sin transparencia o respeto por el imperio de la ley, las tecnologías de las ciudades inteligentes —como un medidor de luz inteligente, que busca mejorar la precisión de las lecturas— puede ser abusado por el gobierno como un indicador de comportamientos “anormales” que indican reuniones “ilegales”. En casos extremos, la vigilancia y el monitoreo facilitados por una ciudad inteligente podrían disuadir a la ciudadanía de reunirse para protestar, o de expresar de algún otro modo su oposición a las leyes y directrices locales.

La participación de actores autoritarios en el diseño y funcionamiento de las ciudades inteligentes constituye una amenaza significativa para la democracia, en particular en países con tendencias intolerantes preexistentes o débiles instituciones de supervisión. Los socios de la tecnológica china Huawei —que brinda “soluciones” de ciudad inteligente que incluyen el reconocimiento facial y de placas de autos, el monitoreo de medios sociales y otras capacidades de vigilancia—tienden a ser no liberales, lo que hace surgir la preocupación de que el Partido Comunista Chino está exportando autoritarismo. En al menos dos casos, los técnicos de Huawei “ayudaron a gobiernos africanos a espiar a sus opositores políticos, incluso interceptando sus comunicaciones encriptadas y medios sociales, y usaron los datos de celulares para rastrear su ubicación”.

Desarrollar una ciudad inteligente que respete los derechos requiere de la participación activa de la sociedad, desde las etapas iniciales de planificación hasta la implementación del proyecto. Los mecanismos que permiten a los ciudadanos manifestar sus preocupaciones y dar retroalimentación podrían hacer bastante por construir la confianza y alentar la participación cívica más adelante. La educación y los programas de capacitación debieran también implementarse durante la etapa de planificación, para así ayudar a los ciudadanos a entender cómo usar la tecnología que les rodea, así como el modo en que beneficiará su vida cotidiana.

Las ciudades inteligentes pueden crear nuevas vías para la participación en los procesos democráticos, por ejemplo mediante el voto electrónico. Sus partidarios subrayan los beneficios como “resultados más rápidos, reducción de costos y accesibilidad remota, lo que podría potencialmente incrementar la participación electoral”. Pero tienden a “subestimar los riesgos tales como el fraude electoral, las violaciones de la seguridad, problemas de verificación, y errores y fallos de software”. Si bien las ciudades inteligentes giran en torno a la formulación de políticas focalizadas en la tecnología, los retos que las comunidades urbanas experimentan requieren de soluciones estructurales en las cuales la tecnología apenas es uno de los componentes.

Distrito comercial empresarial de Nairobi, Kenia. Algunas ciudades inteligentes, como Nairobi, fueron levantadas sobre la infraestructura ya existente de las ciudades. Crédito de la fotografía: USAID East Africa Trade and Investment Hub.
Distrito comercial empresarial de Nairobi, Kenia. Algunas ciudades inteligentes, como Nairobi, fueron levantadas sobre la infraestructura ya existente de las ciudades. Crédito de la fotografía: USAID East Africa Trade and Investment Hub.

La tecnología de las ciudades inteligentes podía tener como resultado una mayor privatización de la infraestructura gubernamental, lo que en última instancia “desplaza[ría] los servicios públicos, reemplaza[ría] la democracia con la toma de decisiones corporativa, y permiti[ría] que las agencias gubernamentales evadan las protecciones constitucionales y las leyes de rendición de cuentas a favor de la recolección de más datos”. En algunos casos, las autoridades que se dedican a conseguir contratos para las tecnologías de ciudad inteligente se han negado a revelar información acerca de las negociaciones, o evadido por completo los procedimientos estándares de compras públicas.

Así, las normas de privacidad, las regulaciones de protección de datos y los sistemas de debido proceso son todos componentes vitales de una ciudad inteligente que realmente beneficie a la ciudadanía. Una sólida infraestructura legal puede también proporcionar a los ciudadanos un recurso en caso de discriminación o abuso, incluso antes ser una ciudad inteligente. En India, “el impulso hacia las ciudades inteligentes detonó el lanzamiento de la gente de los barrios bajos y los asentamientos informales sin que se diera una compensación adecuada con un alojamiento alternativo”. Sucede con demasiada frecuencia que ciudades que se llaman a sí mismas “inclusivas”, benefician fundamentalmente a la elite y no logran abordar las necesidades de mujeres, niños, migrantes, minorías, personas con discapacidades, de los que operan en la economía informal, los grupos de bajos ingresos o de personas con bajos niveles de conocimientos digitales. Dada la variación en las normas legales entre países, los marcos de los derechos humanos podrían ayudar a informar la implementación equitativa de las ciudades inteligentes, para así asegurar que beneficien al conjunto de la sociedad, las comunidades vulnerables inclusive. La sociedad civil y los gobiernos debieran tener en cuenta 1) si la tecnología es apropiada para el objetivo y si alcanza su meta, 2) si la tecnología es necesaria en la medida en que no excede su fin y no hay otra forma de alcanzar la meta, y 3) si la tecnología es proporcional, lo que quiere decir que los problemas o inconvenientes no superarán los beneficios del resultado.

Inicio

Oportunidades

Las ciudades inteligentes pueden tener una serie de impactos positivos cuando se las usa para promover la democracia, los derechos humanos y la buena gobernanza.

Sostenibilidad medioambiental

Según la OCDE, las ciudades modernas usan casi las dos terceras partes de la energía mundial, producen hasta el 80% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y generan el 50% de los desperdicios mundiales. Las ciudades inteligentes pueden contribuir al Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 de hacer que las ciudades y asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles aprovechando los datos para mejorar la eficiencia económica y la distribución energética, reduciendo así en última instancia la huella de carbono de la ciudad e introduciendo nuevas oportunidades de energías renovables. Las ciudades inteligentes a menudo están vinculadas a prácticas económicas circulares, las cuales incluyen el “supraciclaje” del agua de lluvia, materiales de desecho y hasta datos públicos abiertos (véase más adelante). Además, las tecnologías de ciudades inteligentes pueden aprovecharse para ayudar a prevenir la pérdida de biodiversidad y de hábitats naturales.

Preparación para los desastres

Las ciudades inteligentes pueden ayudar a mejorar la preparación para los desastres, su mitigación, respuesta y recuperación. La recolección y análisis de los datos pueden aplicarse al monitoreo de amenazas ambientales, y los sensores remotos pueden mapear los peligros. Por ejemplo, los datos abiertos y la inteligencia artificial pueden usarse para identificar las áreas que es más probable que sean las más duramente golpeadas por los terremotos. Los sistemas de alerta temprana, los sistemas de alerta de los medios sociales, GIS y los sistemas móviles podrían también contribuir a la gestión de desastres. Un problema importante durante los desastres naturales es la pérdida de las comunicaciones; en una ciudad inteligente, los sistemas interconectados pueden compartir información acerca de qué zonas necesitarán ayuda o reabastecimiento cuando los canales individuales de comunicación colapsen.

Inclusión social

Las ciudades inteligentes pueden facilitar la inclusión social en formas importantes: mediante un acceso rápido y seguro a la internet; con mejoras en el acceso al gobierno y a los servicios sociales; con vías para el input y la participación ciudadanos; con mejoras en el transporte y la movilidad urbana; etc. Por ejemplo, las ciudades inteligentes pueden establecer una red de puntos de acceso urbanos en donde los residentes pueden acceder a capacitación en habilidades digitales, en tanto que la digitalización de los servicios de salud podría mejorar las oportunidades del cuidado de salud y ayudar a los pacientes a conectarse con su historial médico. Las ciudades podrían incluso mejorar los servicios para los grupos vulnerables aprovechando responsablemente los conjuntos de datos sensibles para mejorar su comprensión de las necesidades de estos ciudadanos; sin embargo, dichos datos deben darse con pleno consentimiento, y se deben colocar unas fuertes salvaguardas de privacidad y seguridad. Las tecnologías de las ciudades inteligentes podrían asimismo emplearse para conservar el patrimonio cultural.

Compartir conocimientos e información abierta

Un enfoque abierto de los datos captados por las terminologías inteligentes podría acercar más al gobierno, las empresas y la sociedad civil. Los datos públicos o abiertos —a diferencia de los sensibles datos privados— son aquellos a los que todos pueden acceder, usar y compartir. Un enfoque de acceso abierto para los datos significa permitir al público tener acceso a estos tipos de datos públicos y reutilizables para que aprovechen por sí mismos los beneficios económicos y sociales. Este enfoque podría asimismo brindar transparencia y reforzar la rendición de cuentas y la confianza entre la ciudadanía y el gobierno, por ejemplo al mostrar el uso dado a los fondos públicos. Además de los datos abiertos, el diseño del software que subyace a la infraestructura de una ciudad inteligente puede compartirse con el público a través de un diseño de código abierto y estándar abierto. Código abierto se refiere a una tecnología cuyo código fuente está libremente disponible para el público, de modo tal que cualquiera puede revisarlo, replicarlo, modificarlo o extenderlo. Los estándares abiertos son directrices que ayudan a asegurar que la tecnología sea diseñada ante todo para ser de código abierto.

Participación ciudadana

Las ciudades inteligentes pueden alentar a la ciudadanía a tomar parte de modo más activo en sus comunidades y su gobernanza, al facilitar oportunidades de voluntariado y de compromiso con la comunidad, así como solicitando retroalimentación acerca de la calidad de los servicios y la infraestructura. Conocidas a veces como “e-participación”, las herramientas digitales pueden reducir las barreras entre los ciudadanos y la toma de decisiones, facilitando así su participación en el diseño de leyes y estándares, en la elección de iniciativas urbanas, etc. Las Naciones Unidas han identificado tres pasos en la -participación: e-información, e-consulta y e-toma de decisiones.

Inicio

Riesgos

El uso de tecnologías emergentes podría también crear riesgos en la programación de la sociedad civil. Esta sección describe cómo distinguir los posibles peligros asociados con las ciudades inteligentes en el trabajo de DRG, así como de qué modo mitigar las consecuencias involuntarias y voluntarias.

Vigilancia y participación forzada

Como ya se indicó, las ciudades inteligentes a menudo dependen de cierto grado de vigilancia ciudadana, a cuyas desventajas usualmente se les resta importancia en las campañas de marketing. Un proyecto planeado de ciudad inteligente en Toronto, Canadá, al que se publicitaba como una herramienta con la cual abordar los problemas de asequibilidad y transporte de la ciudad, fue finalmente arruinado por la pandemia de COVID-19 y un escrutinio significativo de la privacidad y el recojo de datos.

En muchos países las personas deben dar su consentimiento informado para que sus datos sean legalmente recogidos, guardados y analizados. Incluso cuando los usuarios optan por darlos a ciegas a una página web o app, hay al menos una opción clara para dejar de hacerlo. Pero en los espacios públicos no hay una forma directa para que la gente decida retirar su consentimiento. ¿Los ciudadanos han consentido a ser vigilados cuando cruzan la calle? ¿Han sido informados de cómo se usarán los datos recogidos acerca de sus movimientos y comportamientos? En las democracias hay oportunidades para presentar un recurso en caso los datos personales recogidos a través de la vigilancia sean mal utilizados, pero en los entornos más autoritarios esto podría no ser así. En China, por ejemplo, el uso de millones de cámaras de vigilancia que reconocen rostros, las formas de los cuerpos y cómo es que la gente camina facilitan el rastreo de las personas para sofocar el disenso.

La discriminación a veces queda facilitada gracias a la tecnología de vigilancia y reconocimiento facial de una ciudad inteligente. La infraestructura de estas ciudades puede dar a las agencias policiales y de seguridad la capacidad de rastrear y poner la mira en ciertos grupos, tales como las minorías étnicas o raciales. Esto sucede en las sociedades democráticas tanto como en las no democráticas. Un estudio de 2019 efectuado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de los EE.UU., halló que los algoritmos de reconocimiento facial tienen un pobre desempeño cuando examinan los rostros de mujeres, personas de color, ancianos y niños. Esto resulta particularmente preocupante considerando que muchos departamentos policiales emplean dicha tecnología para identificar sospechosos y efectuar arrestos. Además del reconocimiento facial se usa también la analítica de datos para anticipar posibles lugares de un futuro delito (una práctica a la que se conoce como policía predictiva). Una típica respuesta a este análisis es el incremento en la vigilancia de zonas de “alto riesgo”, las cuales usualmente son barrios con comunidades de menores ingresos y de minorías.

Manejo no ético de los datos y libertad de expresión

El volumen de datos compartidos va creciendo a medida que una ciudad va quedando más conectada digitalmente. Por ejemplo, un usuario de teléfono inteligente podría usar los datos de geoubicación y otros metadatos más con múltiples aplicaciones, las cuales a su vez podrían compartir los datos con otros servicios. Y sin embargo, a medida que las ciudades agregan y procesan los datos acerca de los vecinos, las expectativas de privacidad en la vida cotidiana de la gente van colapsando. La recolección de ciertos tipos de datos, como la información acerca de a dónde ha ido en su carro, o qué tan rápido usualmente maneja, podrían parecer inocuos. Pero cuando se les combina con otros datos se establecen rápidamente patrones que podrían revelar información más sensible acerca de su salud y sus hábitos, su familia y sus redes, la composición de su hogar o sus prácticas religiosas.

La información personal es valiosa para las compañías, y muchas de ellas prueban su tecnología en países con las menores restricciones a los datos. En manos de compañías privadas, los datos pueden ser explotados para focalizar la publicidad, calibrar los costos de los seguros, etc. Hay también riesgos cuando los datos son recogidos por terceros (compañías extranjeras en particular) que podrían encerrar a los usuarios en sus servicios, no compartir información acerca de los fallos de seguridad, tener mecanismos inadecuados de protección de datos, o que mantienen acuerdos de compartirlos con otros gobiernos. Estos últimos también se benefician con el accesso a los datos íntimos de sus ciudadanos: “[L]a información personal recogida como parte de una encuesta de salud podría ser reutilizada por un cliente, digamos un partido político desesperado por ganar una elección”. Según el innovador social y empresario ghanés Bright Simmons, “la lucha por la protección de los datos y los derechos digitales es la nueva lucha por los derechos civiles en el continente”.

Empeoramiento de la desigualdad y marginación

En muchos casos los teléfonos inteligentes y las apps contenidas en ellos facilitan el acceso a los beneficios plenos de una ciudad inteligente. Para 2019, un estimado de cinco billones de personas tenían un dispositivo móvil, y más de la mitad de ellos eran teléfonos inteligentes. Pero estas cifras varían entre los países avanzados y los que están en vías de desarrollo, así como entre comunidades o grupos de una economía dada, potencialmente generando desigualdad en el acceso a los servicios y la participación cívica. Los ciudadanos con menos conocimientos alfabéticos y habilidades de numerismo, o que no hablan la lengua usada por una aplicación, tendrán más dificultades conectándose a través de estas interfaces. La dependencia de apps también aliena a las poblaciones sin hogar, que no podrían cargar sus dispositivos con regularidad, o correrían mayor riesgo de que sus aparatos les sean robados.

El término “brecha digital” por lo general se refiere a la brecha entre las personas que tienen acceso y familiaridad con la tecnología de alta calidad y tecnología segura, y las que no lo tienen. Las ciudades inteligentes a menudo son criticadas por haber sido diseñadas para la elite y privilegiar a quienes ya se encuentran conectados digitalmente. De ser este el caso, dichas ciudades sólo podrían exacerbar la gentrificación y el desplazamiento de quienes no tienen vivienda.

El uso de la vigilancia en las ciudades inteligentes podría también usarse para reprimir a las minorías. Bastante se ha reportado acerca de la vigilancia gubernamental de la población musulmana china de los uigures de Sinkiang.

“Combina los datos —desde los tipos sanguíneos y la altura de las personas, a información acerca de su uso de electricidad y entrega de paquetes— y alerta a las autoridades cuando considera que algo o alguien es sospechoso. Forma parte de la Plataforma Integrada de Operaciones Conjuntas (PIOC), el sistema principal de vigilancia masiva en Sinkiang”.AS SEGÚN FUERA DESCRITO POR HUMAN RIGHTS WATCH

Despotismo de los datos y fallos en la automatización

Se ha acusado a las ciudades inteligentes del “despotismo de los datos.” Si los gobiernos de ciudades pueden acceder a tantos datos acerca de sus ciudadanos, ¿entonces para qué molestarse en hablar con ellos directamente? Debido a posibles discriminaciones algorítmicas, fallos en el análisis e interpretación de datos, o ineficiencias entre la tecnología y los humanos, la dependencia excesiva de la tecnología podría dañar a los más vulnerables de una sociedad.

Se cuenta también con mucha literatura acerca del “Estado de bienestar digital”. Philip Alston, el ex relator especial de las Naciones Unidas para la pobreza extrema y los derechos humanos, ha observado que las nuevas tecnologías digitales están cambiando la relación entre los gobiernos y los más necesitados de protección social: “Las decisiones cruciales de pasar a lo digital han sido tomadas por ministros de gobierno sin consultar, o incluso por funcionarios de departamentos sin que ninguna discusión política significativa tuviese lugar”.

Cuando los servicios humanos básicos sean automatizados y los operarios humanos hayan sido retirados, los problemas de software y pequeños fallos en los sistemas de elegibilidad podrían ser peligrosos y hasta fatales. En la India, en donde muchos servicios de bienestar social y servicios sociales fueron automatizados, un hombre de 50 años falleció de desnutrición debido a un problema con su identificador biométrico de la huella digital, lo que le impidió acceder a una tienda de raciones. “Las decisiones acerca de usted fueron tomadas por un servidor centralizado, y usted ni siquiera sabe qué ha salido mal… La gente no sabe por qué [el apoyo de bienestar social] se ha detenido y tampoco sabe a quién dirigirse para resolver el problema”, explicó Reetika Khera, un profesor asociado de economía en el Indian Institute of Management Ahmedabad.

Estos procesos automatizados asimismo crean nuevas oportunidades para la corrupción. Beneficios tales como las pensiones y salarios, que están ligados al sistema de ID digital de la India (llamado Aadhaar), a menudo se retrasan o no llegan en absoluto. Cuando una mujer de 70 años descubrió que su pensión estaba siendo enviada a la cuenta bancaria de otra persona, el gobierno le dijo que resolviera la situación hablando directamente con dicha persona.

Empeoramiento de los desplazamientos

Al igual que otros proyectos urbanos, el desarrollo de las ciudades inteligentes puede desplazar a los residentes, a medida que los barrios existentes son demolidos para levantar nuevas edificaciones. Se calcula que alrededor del 60% a 80% de la población mundial desplazada forzosamente vive en áreas urbanas (y no en campamentos, como muchos creerían), y que un billón de personas (cifra ésta que se espera se duplique para 2030) en las ciudades en vías de desarrollo viven en zonas de barrios bajos, a las que la ONU define como áreas sin acceso a mejor agua, instalaciones de saneamiento, seguridad, viviendas duraderas y suficiente superficie habitable. En otras palabras, las áreas urbanas son el hogar de grandes poblaciones de los más vulnerables de la sociedad, lo que incluye a las personas desplazadas internamente así como a migrantes que no se benefician de las mismas protecciones legales que los ciudadanos. Las ciudades inteligentes podrán parecer una solución ideal para los desafíos urbanos, pero corren el riesgo de perjudicar aún más a estos grupos vulnerables, y no olvidemos que ellas descuidan por completo las necesidades de las poblaciones rurales.

“Corporatización”: el dominio del sector privado

Las ciudades inteligentes constituyen una enorme oportunidad para el sector privado, desatando los temores de la “corporatización de la gobernanza de la ciudad”. Las grandes compañías de TI, las telecomunicaciones y de manejo de energía como Huawei, Alibaba, Tencent, Baidu, Cisco, Google, Schneider Electric, IBM y Microsoft son las fuerzas impulsoras detrás de la tecnología de las iniciativas de ciudades inteligentes. Como explicara: Sara Degli-Esposti, una research fellow honoraria de la Universidad de Coventry: “No podemos entender las ciudades inteligentes sin hablar de los modelos empresariales de los gigantes digitales… Estas corporaciones ya son entidades globales que escapan en gran medida a la supervisión gubernamental. ¿Qué nivel de control esperan los gobiernos locales ejercer sobre estos jugadores?”.

El papel importante otorgado de este modo a las compañías privadas internacionales en la gobernanza municipal plantea problemas de seguridad para los gobiernos, conjuntamente con las preocupaciones de privacidad de los ciudadanos ya indicadas. Además, la dependencia del software y los sistemas del sector privado podría crear una condición de dependencia del proveedor (cuando se hace demasiado costoso pasarse a otro proveedor). Esta dependencia podría empeorar con el paso del tiempo: a medida que más servicios son añadidos a la red, el costo de pasarse a un nuevo sistema se hace aún más prohibitivo.

Riesgos de seguridad

Conectar los dispositivos a través de una red eléctrica inteligente o de la Internet de la cosas trae consigo serias vulnerabilidades de seguridad para las personas y la infraestructura. Las redes conectadas tienen más puntos de vulnerabilidad y son susceptibles al hackeo y los ciberataques. A medida que los sistemas inteligentes recogen más datos personales acerca de los usuarios (como los historiales médicos), hay un riesgo cada vez mayor de que unos actores no autorizados consigan acceder a esta información. La comodidad de un wi-fi público y abierto también tiene un costo puesto que es mucho menos seguro que las redes privadas. La IdC ha sido ampliamente criticada por su falta de seguridad, debido en parte a su novedad y falta de regulación. Los dispositivos conectados por lo general son fabricados para que sean baratos y accesibles, y que la ciberseguridad no sea la preocupación más grande.

Cuanto más estrechamente vinculada esté la infraestructura, tanto más rápidos y de mayor alcance serán los ataques. La infraestructura vinculada digitalmente como pequeñas redes incrementa los riesgos de ciberseguridad debido al número más grande de operadores y terceros conectados a la red, lo que multiplica las consideraciones de gestión de riesgo de la cadena de suministros. Según Anjos Nijk, director de la Red Europea de Ciberseguridad: “Con la actual velocidad de digitalización de los sistemas de las redes eléctricas… y la velocidad con que nuevos sistemas y tecnologías se conectan a ellas, como la medición inteligente, los vehículos eléctricos que cargan y la IdC, estas redes se han vuelto vulnerables y la ‘superficie de ataque’ se expande rápidamente”. Dañar una parte de un gran sistema interconectado podría producir un efecto de cascada sobre otros sistemas, lo que potencialmente tendría como resultado apagones a gran escala o la desactivación de la crucial infraestructura de salud y transporte. Las redes eléctricas pueden ser abatidas por los hackers, tal como la experimentara la de Ucrania en el ciberataque de diciembre de 2015.

Inicio

Preguntas

Hágase estas preguntas si está intentando entender las implicaciones que las ciudades inteligentes tienen en su entorno laboral, o si está considerando cómo usar algunos aspectos de ella como parte de su programación de DRG:

  1. ¿El servicio en cuestión tiene que ser digital o estar conectado a la red? ¿La digitalización mejorará este servicio para los ciudadanos, y acaso la mejora esperada pesa más que los riesgos?
  2. ¿Se cuenta con programas para asegurar que las necesidades fundamentales de los ciudadanos están siendo satisfechas (acceso a comida, seguridad, vivienda, sustento, educación)?
  3. ¿Qué actores externos tienen el control o acceso a aspectos cruciales de la tecnología y la infraestructura de la que este proyecto dependerá, y con qué medidas de ciberseguridad se cuenta?
  4. ¿Quién construirá y mantendrá la infraestructura y los datos? ¿Hay el riesgo de quedar dependiendo de ciertas tecnologías o de acuerdos con los proveedores de los servicios?
  5. ¿Quién tiene acceso a los datos recogidos y cómo están éstos siendo interpretados, usados y almacenados? ¿Qué actores externos tienen acceso a ellos? ¿Los datos están disponibles para su reutilización legal y segura por parte del público? ¿Cómo están los datos abiertos siendo reutilizados o compartidos públicamente?
  6. ¿Cómo respetarán los servicios de la ciudad inteligente a la privacidad de los ciudadanos? ¿Cómo se obtendrá su consentimiento cuando utilicen servicios que capten datos acerca de ellos mismos? ¿Pueden optar por dejar de compartir esta información? ¿Qué protecciones legales están vigentes en torno a la protección y la privacidad de los datos?
  7. ¿Los servicios inteligentes son transparentes y responsables? ¿Los investigadores y la sociedad civil tienen acceso al funcionamiento “detrás de cámaras” de estos servicios (datos, código, API, algoritmos, etc.)?
  8. ¿Qué medidas se han dispuesto para abordar los sesgos en estos servicios? ¿Cómo asegura este servicio que no exacerbará las barreras socioeconómicas y las desigualdades ya existentes? ¿Qué programas y medidas se han establecido para promover la inclusión?
  9. ¿Cómo respetan y preservan estos desarrollos los sitios y barrios históricos? ¿Cómo se adaptarán los cambios a las identidades culturales locales?

Inicio

Estudios de caso

Barcelona, España

Barcelona a menudo es llamada la mejor práctica de una ciudad inteligente debido a su vigoroso diseño democrático impulsado por la ciudadanía. Su infraestructura de ciudad inteligente consta de tres componentes primarios: Sentilo, una plataforma de recolección de datos de código abierto; CityOS, un sistema para procesar y analizar los datos recolectados; e interfaces de usuario que permiten a los ciudadanos acceder a los datos. Este diseño de código abierto mitiga el riesgo de la dependencia de una empresa y permite que la ciudadanía conserve la propiedad colectiva de sus datos, así como dar input sobre cómo se les procesa. Decidim (“Nosotros decidimos”), una plataforma participativa digital, permite la participación ciudadana en el gobierno mediante la sugerencia y debate de ideas. Barcelona también ha implantado iniciativas de democracia digital y proyecta mejorar el alfabetismo digital de sus ciudadanos. En 2018 Francesca Bria la comisionada de tecnología e innovación digital de Barcelona, comentó la reversión del paradigma de ciudad inteligente: “En lugar de comenzar con la tecnología y extraer todos los datos que podamos antes de pensar cómo utilizarlos, comenzamos alineando la agenda tecnológica con la agenda de la ciudad”.

Belgrade, Serbia

A partir de 2019, el gobierno serbio comenzó a implementar un proyecto de Ciudad segura en la ciudad capital de Belgrado. La instalación de 1,200 cámaras de vigilancia inteligentes, proporcionadas por el gigante tecnológico chino Huawei, lanzó una señal de alerta entre el público, la sociedad civil y hasta algunas de las instituciones de la Unión Europea. El comisionado serbio de información de importancia pública y la protección de los datos personales fue uno de los primeros en hacer sonar la alarma, afirmando que “no hay base legal alguna para la implementación del proyecto Ciudad Segura”, y que para abordar la tecnología de reconocimiento facial y el procesamiento de los datos biométricos sería necesario contar con nuevas leyes. Tal como Danilo Krivokapić, director de la Fundación SHARE, una organización de derechos digitales con sede en Belgrado, observara, “El público no fue informado del ámbito técnico o precio del sistema, las necesidades específicas que buscaba abordar, o las salvaguardas que serían necesarias para mitigar los posibles riesgos para los derechos humanos”. En un esfuerzo por mejorar la transparencia del proyecto, la Fundación SHARE desarrolló un mapa colaborativo que mostraba ubicaciones verificadas de cámaras y sus características técnicas, lo que terminó difiriendo sustancialmente de una lista de ubicaciones proporcionada por los funcionarios. Dos años después del lanzamiento del proyecto de Ciudad Segura en Belgrado, un grupo de MEP le dirigió una carta al ministro del interior del Parlamento Europeo para manifestar su preocupación de que Belgrado se convirtiera en “la primera ciudad de Europa en tener la inmensa mayoría de su territorio cubierto por técnicas de vigilancia masiva”.

Konza, Kenia

La Ciudad Tecnológica de Konza, el emblema de Visión 2030, el plan de desarrollo económico de Kenia, promete ser una “ciudad de clase mundial, propulsada por un floreciente sector de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), infraestructura superior confiable, y sistemas de gobernanza favorable a las empresas”. Los planes para la ciudad incluyen la recolección de datos con dispositivos inteligentes y sensores insertados en el entorno urbano para informar el suministro de servicios mejorados digitalmente. Según la página web oficial de Konza, la población de la ciudad tendrá acceso directo a los datos recolectados (como mapas de tráfico, advertencias de emergencias e información acerca del consumo energético y de agua), lo que permitirá a la ciudadanía “participar directamente en las operaciones de la ciudad, practicar patrones de vida más sostenibles, y mejorar la inclusividad general”. Entre el anuncio de los planes para el desarrollo de Konza en 2008 y el viaje de un periodista a la ciudad en 2021, es poco el avance que parece haberse realizado no obstante las pretensiones de que la ciudad habría creado 100,000 puestos de trabajo para 2020, y generado $1 billón al año para la economía keniana. Y sin embargo, las inversiones realizadas por Corea del Sur podrían haberle insuflado nueva vida al proyecto en 2023, puesto que nuevos proyectos estaban listos para realizarse, entre ellos el desarrollo de un sistema inteligente de transporte (SIT) y un centro de control integrado.

Neom, Arabia Saudita

En 2021, el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán reveló los planes iniciales para The Line, una ciudad lineal futurista que sería construida verticalmente, no tendría pistas ni autos y funcionaría sólo con energía renovable. The Line forma parte del proyecto de megaciudad Neom de $500 billones, el cual ha sido descrito no sólo como una ciudad “inteligente” sino también como una “cognitiva”. Esta ciudad cognitiva se alza sobre tres pilares: “la capacidad de ciudadanos y empresas para conectarse digitalmente a cosas físicas; la capacidad de poder procesar o analizar estas cosas; y la capacidad para contextualizar, usando dicha conectividad para propulsar nuevas decisiones”. La documentación de planificación preparada por consultores de los EE.UU. incluía algunas tecnologías que ni siquiera existen aún, como taxis voladores, la “siembra de nubes” para producir lluvia y sirvientas robot. Además de ser algo fantástico, el proyecto fue también controversial desde su inicio. Alrededor de 20,000 personas, entre ellos miembros de la tribu indígena howeitat, enfrentaban su reubicación forzada debido a las construcciones para el proyecto; según Al Jazeera, un prominente activista howeitat fue arrestado y encarcelado en 2020 por la negativa de la tribu a ser reubicada. La preocupación también se debe al fortalecimiento de los lazos entre el príncipe heredero y Xi Jinping, el secretario general del Partido Comunista de China, quien aceptó brindarle a Arabia Saudita una poderosa tecnología de vigilancia. Marwa Fatafta, gerente de políticas en Access Now, una organización de derechos digitales con sede en Berlín, advirtió que las capacidades de la ciudad inteligente podrían ser desplegadas como una herramienta para la vigilancia invasiva por parte de los servicios de seguridad del Estado. Esto podría incluir el uso de la tecnología de reconocimiento facial para rastrear los movimientos en tiempo real y vincular esta información con otros conjuntos de datos, como la información biométrica. Arabia Saudita tiene un historial demostrado del uso de la tecnología para reprimir las opiniones en línea, lo que incluye el uso del spyware Pegasus para monitorear a los críticos y el robo de los datos personales de usuarios de Twitter que criticaron al gobierno.

Singapur

La iniciativa Smart Nation de Singapur fue lanzada en 2014 para combinar TIC, redes y datos para desarrollar una solución para una población envejecida, la densidad urbana y la sostenibilidad energética. En 2023, Singapur fue nombrada la mejor cuidad del Asia por el índice de ciudades inteligentes del Institute for Management Development, que ordena a 141 ciudades según su uso de la tecnología para alcanzar una mejor calidad de vida. La infraestructura de ciudad inteligente de Singapur incluye vehículos autónomos; robots patrulleros programados para detectar comportamientos “indeseables”; sistemas de gestión de servicios domésticos; robots que trabajan en construcción, bibliotecas, estaciones del metro, cafeterías y en la industria médica; sistemas de pago sin efectivo; y servicios de realidad aumentada y real. Cientos de aparatos, sensores y cámaras esparcidos a lo largo de 160 kilómetros de autopistas y túneles (a los que se conoce colectivamente como el Sistema Inteligente de Transporte o SIT) reúnen datos para monitorear y manejar los flujos de tráfico y hacer que las pistas sean más seguras. La iniciativa de e-salud de Singapur incluye un portal en línea que permite a los pacientes reservar citas y renovar recetas, servicios de telemedicina que permiten a los pacientes consultar a los médicos en línea, y dispositivos de IdC vestibles que monitorean el avance de los pacientes durante la telerehabiitación. En un país en donde se calcula que el 90% de la población tiene un teléfono inteligente, la app Smart Nation de Singapur es una plataforma de una sola parada en donde se puede acceder a una amplia gama de servicios e información del gobierno.

Toronto, Canadá

En 2017, Toronto le otorgó un contrato a Sidewalk Labs, una subsidiaria de ciudad inteligente de Alphabet, la compañía matriz de Google, para que convirtiera el litoral oriental de la ciudad en una utopía de alta tecnología. El proyecto buscaba promover un nuevo modelo de desarrollo inclusivo que se “esforzará por alcanzar los más altos niveles de sostenibilidad, oportunidad económica, asequibilidad de las viviendas y una nueva movilidad”, y que además sirviera como un modelo para la resolución de los problemas urbanos en ciudades de todo el mundo. Sidewalk Labs planeaba levantar viviendas sostenibles, construir nuevos tipos de carreteras para vehículos autónomos, y usar sensores para recoger datos e informar el uso de energía, ayudar a detener la contaminación y disminuir el tráfico. Sin embargo, el proyecto enfrentó constantes críticas de los habitantes de la ciudad e incluso del comisionado de información y privacidad de Ontario, debido a la forma en que la compañía enfocaba la privacidad y la propiedad intelectual. Un experto en privacidad dejó su papel consultor en la iniciativa para “enviar una fuerte declaración” acerca de las cuestiones de privacidad que el proyecto enfrentaba, luego de enterarse de que terceros podrían tener acceso a información identificable reunida en el distrito del litoral. El proyecto fue finalmente abandonado en 2022, supuestamente debido a la incertidumbre económica sin precedentes provocada por la pandemia de COVID-19.

Inicio

Referencias

A continuación encontrará los trabajos citados en este recurso.

Recursos adicionales

Inicio

Categories

Medios sociales

¿Qué es un medio social?

Los medios sociales brindan espacios para que las personas y organizaciones compartan y tengan acceso a noticias e información, se comuniquen con los beneficiarios y promuevan el cambio. Su contenido incluye texto, fotografías, videos, infografías o cualquier otro material colocado en un blog, página de Facebook, cuenta de X (antes conocido como Twitter), etc., para que un público los consuma, interactúe con ellos y los circule. Estos contenidos son curados por las plataformas y entregados a los usuarios según lo que es más probable que atraiga su atención. Hay una cantidad siempre creciente de contenido disponible en estas plataformas.

Centro de inclusión digital en la Amazonía peruana. Para las ONG, las plataformas de medios sociales pueden ser útiles para alcanzar nuevos públicos y elevar la consciencia de sus servicios. Crédito de la fotografía: Jack Gordon para USAID / Digital Development Communications.

En teoría, todos tienen cómo hacerse escuchar a través de los medios sociales y llegar a públicos de todo el mundo, lo cual puede ser empoderador y unir a la gente. Al mismo tiempo, gran parte de lo que se comparte en ellas puede ser engañoso, detestable y peligroso, lo que en teoría impone un nivel de responsabilidad a los dueños de las plataformas para que moderen los contenidos.

¿Cómo funcionan los medios sociales?

Las plataformas de medios sociales son propiedad de compañías privadas, con modelos empresariales usualmente basados en la publicidad y monetización de los datos de los usuarios. Esto afecta la forma en que el contenido aparece a los usuarios e influye en las prácticas de compartir los datos. La moderación del contenido en estos espacios de medios sociales tiene sus propios retos y complicaciones porque requiere equilibrar múltiples libertades fundamentales. Entender las prácticas de moderación de contenido y los modelos empresariales de las plataformas es esencial para cosechar los beneficios, al mismo tiempo que se mitigan los riesgos del uso de los medios sociales.

Modelos empresariales

La mayoría de las plataformas de medios sociales depende de la publicidad. Los anunciantes pagan por interacciones, como clics, me gustas y compartir. Por ello los contenidos sensacionales que captan la atención son más valiosos. Esto hace que las plataformas usen tecnologías de recomendación automatizadas, que dependen de la toma de decisiones algorítmica para priorizar contenidos que es probable capten la atención. La estrategia principal de la “amplificación focalizada en los usuarios” es mostrarles contenidos que probablemente les interese, a partir de datos detallados recogidos acerca de ellos. Véase más en la sección Riesgos, en la entrada Monetización de los datos por parte de las compañías de medios sociales y los flujos de información personalizados.

El surgimiento de la publicidad programática

La transición de la publicidad a los sistemas digitales alteró dramáticamente el negocio publicitario. En un mundo analógico, el placement publicitario estaba predicado sobre sectores demográficos agregados, recogidos por empresas de publicidad y de medición. Estas medidas eran toscas, capaces en el mejor de los casos de rastrear a los suscriptores y la interacción a nivel doméstico. Para que valiera la pena, los publicistas esperaban que sus avisos fueran vistos por suficientes integrantes de su sector demográfico objetivo (por ejemplo, varones entre 18 y 35 años y con cierto nivel de ingresos). Aún más difícil era rastrear la eficacia de los avisos. Los sistemas con que medir si un aviso tuvo como resultado una venta quedaban limitados mayormente a tarjetas por correo y códigos especiales de descuentos.

El surgimiento de los sistemas digitales cambió todo esto. El pionero en gran medida fue Google, pero luego fue sobrecargado por Facebook a comienzos del siglo XXI, y así una nueva promesa emergió: “Coloque avisos por toda nuestra plataforma y podremos poner el aviso correcto frente a la persona correcta en el momento correcto. No solo eso, sino que podemos reportarle a usted (el publicista) qué usuarios lo vieron, si hicieron clic, y si dicho clic produjo una ‘conversión’ o venta”.

Pero esta promesa llegó con significativas consecuencias involuntarias. La forma en que las plataformas —y la masiva industria de tecnología publicitaria que surgiera rápidamente a su lado— cumplen esta promesa requiere de un nivel de recolección de datos, de rastreo y de una vigilancia individual sin precedentes en la historia de la humanidad. El seguimiento de comportamientos, preferencias y hábitos individuales mueve la extremadamente rentable industria de la publicidad digital, que está dominada por plataformas que pueden control dichos datos a escala.

El manejo de los gigantescos conjuntos de datos de los consumidores, a la escala y la velocidad requeridas para dar valor a los anunciantes, ha pasado a significar una fuerte dependencia de algoritmos para que hagan la búsqueda, clasificación, rastreo, colocación y suministro de los avisos. Este desarrollo de sofisticados algoritmos llevó a la aparición de la publicidad programática, que es la colocación de avisos en tiempo real en páginas web y sin intervención humana. La publicidad programática comprende aproximadamente las dos terceras partes de los $237 billones globales del mercado publicitario en 2019.

La digitalización del mercado publicitario, y en particular el predominio de la publicidad programática, tuvo como resultado un campo de juego profundamente desigual. Las compañías tecnológicas tienen una ventaja significativa: ellas construyen las nuevas estructuras y fijan las condiciones de participación. Lo que comenzó como un valor añadido en el nuevo espacio digital —“Daremos eficiencia a los anunciantes, y a los publicistas nuevos públicos y flujos de ingresos”— ha evolucionado en perjuicio de ambos grupos.

Uno de los principales retos es cómo se mide y rastrea la participación del público. Los principales indicadores de performance en el mundo digital son las vistas y los clics. Como ya se dijo, una estructura de incentivos basada en vistas y clics (participación) tiende a favorecer los contenidos sensacionales y llamativos. En la carrera por la participación de los usuarios, los contenidos equívocos o falsos y con titulares dramáticos o afirmaciones incendiarias, consistentemente vencen a las noticias e información más equilibradas. Véase también la sección sobre la publicidad digital en el recurso acerca de la desinformación.

Contenido motivado por la publicidad

Las plataformas aprovechan herramientas como los hashtags y el posicionamiento en los buscadores (SEO) para jerarquizar y concentrar contenidos en torno a ciertos temas. Infortunadamente, la curación automática de los contenidos motivada por la publicidad no tiende a priorizar contenidos saludables, educativos o rigurosos. Más bien tienden a propagarse más las teorías conspirativas, los contenidos chocantes o violentos y el “click-bait” (frases equívocas, diseñadas para provocar las vistas). Muchas plataformas incluyen características de votación (como botones de “me gusta”) que al igual que los hashtags y el SEO, influyen en la moderación algorítmica y promueven ciertos contenidos para que circulen más. Juntas, estas características provocan la “viralidad”, uno de los elementos definidores del ecosistema de los medios sociales: la tendencia de una imagen, video o información a ser circulada rápida y ampliamente.

En algunos casos la viralidad puede provocar el activismo político y generar conciencia (como en el movimiento #MeToo), pero también puede amplificar tragedias y propagar información imprecisa (información antivacunas y otros rumores sobre la salud, etc.). Además, los modelos empresariales de las plataformas recompensan la cantidad por encima de la calidad (el número de “me gusta”, “seguidores” y vistas), alentando así una lógica de crecimiento que ha llevado al problema de la saturación o sobrecarga informativa, abrumando a los usuarios con un contenido aparentemente infinito. En efecto, las decisiones de diseño como el “infinite scroll” (desplazamiento infinito), pensadas para hacer que nuestros espacios de medios sociales sean cada vez más grandes y más entretenidos, han sido asociadas con comportamientos impulsivos, creciente desconcentración, comportamientos de búsqueda de atención, menor autoestima, etc.

Muchas estrategias de publicidad digital generan riesgos referidos al acceso a la información, la privacidad y la discriminación, debido en parte a su omnipresencia y sutileza. La mercadotecnia influyente, por ejemplo, es la práctica de auspiciar a un influencer de medios sociales para que promueva o emplee cierto producto insertándolo en su contenido en las redes, en tanto que la publicidad nativa es la práctica de insertar avisos dentro de o al costado de otros contenidos no pagados. La mayoría de los consumidores no sabe qué es esto y podrían ni siquiera saber que se les está entregando publicidad.

No es nuevo que las marcas coloquen su contenido estratégicamente. Hoy, sin embargo, hay mucha más publicidad y está integrada dentro de otros contenidos sin que se note. Además, el diseño de las plataformas hace que los contenidos de diversas fuentes —publicistas y agentes de noticias, expertos y amateurs– resulten indistinguibles. El derecho de las personas a la información y las garantías básicas de transparencia están en juego cuando los avisos son colocados en igual pie que el contenido deseado.

Moderación de contenidos

La moderación de contenido yace al centro de los servicios que las plataformas de medios sociales brindan: el hosting y la curación de los contenidos subidos por sus usuarios. Esta moderación no es solo la revisión de los contenidos, sino toda decisión de diseño hecha por las plataformas, desde los Términos de servicio y sus Directrices comunitarias, a los algoritmos usados para jerarquizar y ordenar los contenidos, y los tipos de contenidos permitidos y alentados mediante características de diseño (“me gusta”, “seguir”, “bloquear”, “restringir”, etc.).

La moderación de contenido es particularmente difícil debido a las cuestiones que plantea con respecto a la libertad de expresión. Si bien es cierto que es necesario enfrentar las masivas cantidades de contenidos nocivos que tienen amplia circulación, los contenidos educativos, históricos o periodísticos a menudo son censurados por los sistemas de moderación algorítmicos. En 2016, por ejemplo, Facebook retiró una publicación que incluía una imagen ganadora del Premio Pulitzer que mostraba a una niña desnuda de 9 años que huye de un bombardeo de napalm y suspendió la cuenta del periodista que la publicó.

Aunque los países difieren en su postura con respecto a la libertad de expresión, el derecho internacional de los derechos humanos brinda un marco de cómo equilibrar la libertad de expresión en oposición a otros derechos, y a la protección de grupos vulnerables. Con todo, los retos de la moderación de contenidos crecen a medida que los contenidos mismos evolucionan, por ejemplo con el incremento del live streaming, los contenidos efímeros, los asistentes de voz, etc. La moderación de memes de internet es, por ejemplo, particularmente difícil debido a su ambigüedad y naturaleza siempre cambiante, y sin embargo la cultura de memes es una herramienta central usada por la extrema derecha para compartir ideología y glorificar la violencia. Cierta manipulación de la información es también intencionalmente difícil de detectar; por ejemplo, el “dog whistling” o silbato para perros (el envío de mensajes codificados a subgrupos de la población) y el “gaslighting” (la manipulación psicológica para hacer que las personas pongan en duda sus propios conocimientos o juicio).

Moderación automatizada

La moderación de contenido es usualmente efectuada por una mezcla de humanos e inteligencia artificial, dependiendo la combinación precisa de la plataforma y de la categoría del contenido. Las plataformas más grandes, como Facebook y YouTube, emplean herramientas automatizadas para filtrar los contenidos a medida que se los sube. Facebook, por ejemplo, sostiene ser capaz de detectar hasta el 80% del contenido de discursos de odio en algunos lenguajes a medida que se les va publicando y antes de que lleguen al nivel de la revisión humana. Si bien es cierto que las condiciones de trabajo de los moderadores humanos han sido fuertemente criticadas, los algoritmos no son una alternativa perfecta. Su precisión y transparencia han sido cuestionadas, y los expertos han advertido de algunos sesgos preocupantes derivados de la moderación de contenidos algorítmica.

La complejidad de las decisiones de moderación de contenidos no se presta con facilidad a la automatización, y la porosidad entre lo legal e ilegal, o lo permisible y no permisible en los contenidos, hace que publicaciones legítimas sean censuradas y que otros contenidos dañinos e ilegales (ciberacoso, difamación, etc.) pasen los filtros.

La moderación de los contenidos publicados en los medios sociales fue cada vez más importante durante la pandemia de COVID-19, cuando el acceso a información equívoca e incorrecta acerca del virus tenía el potencial para provocar severas enfermedades o daños corporales. Una caracterización de Facebook describió “una plataforma que está efectivamente en guerra consigo misma: el algoritmo de Noticias promueve implacablemente irresistibles clickbaits acerca de Bill Gates, las vacunas y la hidroxicloroquina; el equipo de confianza y seguridad entonces responde responsablemente con dosis enfatizadas de realidad”.

Moderación comunitaria

Algunas plataformas de medios sociales han pasado a depender de sus usuarios para la moderación de los contenidos. Reddit fue una de las primeras redes sociales que popularizó la moderación a manos de la comunidad, y permite que los subreddits agreguen normas adicionales a la política de contenidos maestra de la compañía. Estas reglas son entonces impuestas por moderadores humanos y, en algunos casos por bots automatizados. Si bien es cierto que la descentralización de la moderación da a las comunidades de usuarios más autonomía y poder de toma da de decisiones sobre sus conversaciones, también depende inherentemente del trabajo impago y expone a voluntarios no entrenados a contenidos potencialmente problemáticos.

Otro enfoque de la moderación liderada por la comunidad son las Notas de la comunidad de X, que es esencialmente un sistema de verificación de hechos abierto (crowd-sourced). Esta característica permite a los usuarios que son miembros del programa agregar contexto adicional a las publicaciones (antes llamadas tweets) que podrían contener información falsa o equívoca, y otros usuarios entonces votan sobre si encontraron el contexto útil o no.

Enfrentando los contenidos nocivos

En algunos países la legislación local puede abordar la moderación de contenidos, pero se relaciona fundamentalmente con las imágenes de abuso infantil o contenidos ilegales que incitan a la violencia. La mayoría de las plataformas también tienen normas comunitarias o políticas de seguridad (safety and security policies), que señalan el tipo de contenido permitido y fijan las reglas para los que son nocivos. El cumplimiento de los requisitos legales y las normas de la propia plataforma dependen fundamentalmente de que el contenido sea marcado (flagged) por los usuarios de los medios sociales. Las plataformas de estos últimos sólo son responsables por los contenidos nocivos publicados en ellas una vez que les han sido reportados.

Algunas plataformas han establecido mecanismos que permiten a las organizaciones de la sociedad civil (OSC) contribuir al proceso de reporte convirtiéndose en “marcadores confiables”. El Trusted Partner program de Facebook, por ejemplo, da a sus asociados un canal dedicado de escalación en donde reportar contenidos que violan las normas comunitarias de la compañía. Sin embargo, incluso cuando se cuenta con programas como estos, el acceso limitado a las plataformas para plantear problemas y tendencias locales sigue siendo un obstáculo para las OSC, los grupos marginados y otras comunidades, en particular en el Sur Global.

Regulación

La pregunta de cómo reglamentar e imponer las políticas de las plataformas de medios sociales está lejos de ser resuelta. Al momento de escribir estas líneas hay varios enfoques comunes de la regulación de los medios sociales.

Autorregulación

El modelo estándar de regulación de los medios sociales fue durante largo tiempo la autorregulación, en el que las plataformas establecen e imponen sus propios patrones de seguridad y equidad. Los incentivos para la autorregulación incluyen el evitar la imposición de regulaciones gubernamentales más restrictivas y la ampliación de la confianza del consumidor en construcción para expandir la base de usuarios de la plataforma (y en última instancia impulsar las utilidades). Por otro lado, la autorregulación tiene obvios límites cuando estos incentivos son contrapesados por los costos percibidos. Ella puede además depender de la propiedad de una compañía, como lo revela la reversión de numerosas decisiones de políticas a nombre de la “libre expresión”, hechas por Elon Musk luego de que adquiriera X (en ese entonces llamada Twitter).

En 2020 se estableció la Oversight Board (Junta de supervisión) de Facebook como un mecanismo de rendición de cuentas para que los usuarios apelaran las decisiones tomadas por esta plataforma de retirar contenidos que violan sus políticas contra publicaciones nocivas o de odio. Aunque las decisiones que la Junta de Supervisión toma con respecto a casos individuales de contenido son vinculantes, sus recomendaciones de política más amplias no lo son. Por ejemplo, se solicitó a Meta que retirara un video publicado por Hun Sen, el primer ministro de Camboya, que amenazaba a sus opositores con violencia física, pero ésta declinó acatar la recomendación de la Junta de suspender del todo la cuenta del primer ministro. Aunque el mandato y modelo de la Junta de Supervisión es prometedor, hay preocupaciones con respecto a su capacidad de responder de modo oportuno al volumen de pedidos que recibe.

Regulación gubernamental

En los últimos años, gobiernos individuales y bloques regionales introdujeron leyes para hacer que las compañías de medios sociales rindan cuentas por los contenidos nocivos que propagan en sus plataformas así como para proteger la privacidad de los ciudadanos, dada la masiva cantidad de datos que estas compañías recolectan. Tal vez el ejemplo más prominente y de mayor alcance de este tipo de legislación es la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea, que entró en vigor a finales de agosto de 2023 para “Plataformas en línea sumamente grandes” como Facebook e Instagram (Meta), TikTok, YouTube (Google) y X. Según las reglas de la DSA, las plataformas en línea corren el riesgo de recibir multas significativas si no previenen y retiran publicaciones de contenido ilegal. La DSA asimismo prohíbe la publicidad focalizada basada en la orientación sexual, la religión, etnicidad o creencias políticas de una persona, y requiere que las plataformas sean más transparentes con respecto al funcionamiento de sus algoritmos.

Con la regulación gubernamental llega el riesgo de la sobrerregulación a través de leyes de
fake news” y amenazas a la libre expresión y la seguridad en línea. En 2023, por ejemplo, los investigadores de seguridad advirtieron que el proyecto de ley de seguridad en línea del RU comprometería la seguridad brindada a los usuarios de los servicios de comunicación encriptados de extremo a extremo, como WhatsApp y Signal. La propuesta legislación brasileña para incrementar la transparencia y la rendición de cuentas en las plataformas en línea también fue ampliamente criticada —y recibió una fuerte respuesta de las plataformas mismas— pues las negociaciones tuvieron lugar a puertas cerradas y sin la participación apropiada de la sociedad civil y otros sectores.

Inicio

¿De qué modo son los medios sociales relevantes para el espacio cívico y la democracia?

Los medios sociales alientan y facilitan la propagación de información a velocidades, distancias y volúmenes sin precedentes. En consecuencia, la información en la esfera pública ya no es controlada por “gatekeepers” (filtros) periodísticos. Ellos más bien brindan plataformas a grupos excluidos de los medios tradicionales para que se conecten y sean escuchados. El periodismo ciudadano ha florecido en los medios sociales, permitiendo así que usuarios de todo el mundo complementen las narrativas de los medios de comunicación dominantes con perspectivas locales sobre el terreno que antes podrían haber sido pasadas por alto o malinterpretadas. Lea más acerca del periodismo ciudadano en la sección Oportunidades de este recurso.

Los medios sociales pueden también servir como recurso para los ciudadanos y los servicios de emergencia durante emergencias, crisis humanitarias y desastre naturales, tal como se describe con mayor detenimiento en la sección Oportunidades. Por ejemplo, tras el letal terremoto que asoló a Turquía y Siria en febrero de 2023, las personas atrapadas bajo los escombros usaron los medios sociales para alertar de su ubicación a los equipos de rescate. Las plataformas de medios sociales también han sido usadas en esta y otras crisis, para movilizar voluntarios y solicitar donaciones de alimentos y ayuda médica.

Centro de inclusión digital en la Amazonía peruana. Los modelos empresariales y las prácticas de moderación de contenidos de las plataformas de los medios sociales afectan directamente el contenido mostrado a los usuarios. Crédito de la fotografía: Chandy Mao, Development Innovations.

Pero al igual que cualquier otra tecnología, los medios sociales pueden usarse en modos que afectan de modo negativo la libertad de expresión, el debate democrático y la participación cívica. En el pasado, las compañías con fines de lucro como X acataron los pedidos de retiro de contenido hechos por gobiernos individuales, lo que hizo que surgiera la preocupación por la censura. Ésta puede darse cuando las compañías privadas controlan el flujo de información, no sólo a través de tales mecanismos directos sino también mediante la determinación de qué contenido es considerado más creíble o digno de la atención del público.

Los efectos del acoso, los discursos de odio y el “trolling” en los medios sociales puede rebalsar a espacios offline, constituyendo así un peligro único para las mujeres, periodistas, candidatos políticos y grupos marginados. Según la UNESCO, el 20% de quienes respondieron a una encuesta de 2020 acerca de la violencia en línea contra periodistas mujeres, reportó haber sido atacado al estar offline en relación con la violencia en línea. Lea más acerca de la violencia en línea y los ataques digitales focalizados en la sección Riesgos de este recurso, así como en el que se ocupa de la Brecha digital de género[1].

Las plataformas de medios sociales no han hecho sino hacerse cada vez más prevalentes en nuestra vida cotidiana (el usuario promedio de internet pasa casi 2.5 horas por día en los medios sociales), y quienes no están activos en ellas corren el riesgo de perderse importantes anuncios públicos, información acerca de eventos comunitarios, y oportunidades para comunicarse con la familia y los amigos. Las características de diseño como el “infinite scroll,” (desplazamiento infinito), que permite a los usuarios pasar interminablemente por el contenido sin hacer clic, son intencionalmente adictivas y están asociadas con el comportamiento impulsivo y una menor autoestima. La sobresaturación de contenidos en los flujos de noticias curados hace que sea cada vez más difícil para los usuarios distinguir la información factual y libre de sesgos, de la avalancha de clickbait y de narrativas sensacionales. Lea acerca del compartir intencional de información equívoca o falsa para engañar o causar daños en nuestro recurso sobre la Desinformación[2].

Los medios sociales y las elecciones

Las plataformas de medios sociales se han vuelto cada vez más importantes para involucrar a ciudadanos, candidatos y partidos políticos durante las elecciones, referendos y otros eventos políticos. De un lado, los candidatos menos conocidos pueden aprovechar estos medios para alcanzar un público más amplio mediante actividades de extensión directas y compartiendo información acerca de su campaña, en tanto que la ciudadanía puede usarlos para comunicarse con los candidatos con respecto a sus preocupaciones inmediatas en sus comunidades locales. De otro lado, la desinformación que circula en estos medios puede amplificar la confusión de los votantes, reducir su concurrencia, galvanizar los clivajes sociales, suprimir la participación política de las mujeres y pueblos marginados, y degradar la confianza general en las instituciones democráticas.

Compañías de medios sociales como Google, Meta y X sí cuentan con un historial de adaptar sus políticas e invertir en nuevos productos antes de elecciones globales. También colaboran directamente con las autoridades electorales y verificadores independientes de hechos para mitigar la desinformación y otros daños en línea. Pero estos esfuerzos a menudo se quedan cortos. Veamos un ejemplo: a pesar de los esfuerzos autoproclamados de Facebook para salvaguardar la integridad electoral, Global Witness halló que la plataforma no logró detectar desinformación relacionada con las elecciones en la publicidad antes de las elecciones presidenciales brasileñas de 2022 (un patrón similar también se descubrió en Myanmar, Etiopía y Kenia). Facebook y otras plataformas de los medios sociales fueron fuertemente criticados por su inacción en el periodo previo y durante los motines subsiguientes instigados por los partidarios de extrema derecha del expresidente Jair Bolsonaro. En las democracias frágiles, las instituciones que podrían ayudar a contrarrestar el impacto de las fake news y la desinformación difundida en los medios sociales —como medios independientes, partidos políticos ágiles, y organizaciones sofisticadas de la sociedad civil— siguen en estado emergente.

Mientras tanto, la publicidad política en línea ha introducido nuevos problemas para la transparencia y rendición de cuentas electoral, pues el auspicio no declarado de contenido se ha vuelto más fácil a través del uso de páginas no oficiales pagadas por las campañas oficiales. Las compañías de medios sociales se han esforzado por incrementar la transparencia de los avisos políticos formando “bibliotecas de publicidad” disponibles en algunos países, e introduciendo nuevos requerimientos para la compra e identificación de dichos avisos. Pero estos esfuerzos varían por país, dirigiéndose la mayor parte de la atención a los mercados más grandes o más influyentes.

El monitoreo de los medios sociales puede ayudar a los estudiosos de la sociedad civil a entender mejor su entorno informativo local, lo que incluye las narrativas de desinformación comunes durante los ciclos electorales. Por ejemplo, el
National Democratic Institute, usó Crowdtangle, la plataforma de monitoreo social de Facebook, para seguir el entorno político en Moldavia tras la victoria de Maia Sandu en las elecciones presidenciales de noviembre de 2020. Sin embargo, dichas plataformas han hecho que este trabajo sea más difícil al introducir tarifas exorbitantes para acceder a los datos, o dejando de apoyar interfaces de usuario que harían el análisis más fácil para usuarios no técnicos.

Inicio

Oportunidades

Estudiantes de la provincia de Kandal, Camboya. Las plataformas de los medios sociales han abierto nuevas plataformas para la narración de historias en video. Crédito de la fotografía: Chandy Mao, Development Innovations.

Los medios sociales pueden tener un impacto positivo cuando se les usa para promover la democracia, los derechos humanos y los problemas de gobernanza. Lea a continuación cómo aprender a pensar de modo más eficaz y seguro acerca del uso de los medios sociales en su trabajo.

Periodismo ciudadano

Se ha reconocido a los medios sociales el que proveyeron canales a los ciudadanos, activistas y expertos para que reporten instantánea y directamente desde entornos de crisis, durante protestas, desde comunidades locales, etc. El periodismo ciudadano, también conocido como periodismo participativo o periodismo de guerrilla, no cuenta con un conjunto definido de principios y es un complemento importante (mas no un reemplazo de) el periodismo dominante. El periodismo colaborativo, la asociación entre ciudadanos y profesionales del periodismo, así como estrategias de crowdsourcing, son técnicas adicionales facilitadas por los medios sociales que tienen un periodismo mejorado, lo que ayuda a promover voces desde el terreno y a magnificar diversas voces y puntos de vista. El outlet France 24 ha desarrollado una red de 5,000 colaboradores, los “observateurs”, que son capaces de cubrir importantes acontecimientos en virtud a que están en el lugar en el momento debido, además de poder confirmar la precisión de la información.

Los medios sociales y las plataformas de blogging han permitido la descentralización de los conocimientos, cubriendo el espacio entre formas de conocimiento de elite y las que no lo son. Sin una verificación de los hechos adecuada o fuentes suplementarias y un contexto apropiado, el reportaje ciudadano conlleva riesgos—entre ellos los de seguridad para los mismos autores—, pero son una fuerza democratizadora y fuente de información importantes.

Crowdsourcing

En el crowdsourcing se moviliza al público para que comparta datos y se pueda contar así una historia más grande o alcanzar una meta mayor. Éste puede ser un método de financiamiento, de periodismo y reportaje, o simplemente para recoger ideas. Usualmente se instala algún tipo de herramienta de software o plataforma, a la que el público puede acceder fácilmente y contribuir. El mapeo de crisis, por ejemplo, es un tipo de crowdsourcing mediante el cual el público comparte datos en tiempo real durante una crisis (un desastre natural, una elección, una protesta, etc.). Estos datos son entonces ordenados y presentados en forma útil. Por ejemplo, el mapeo de crisis puede usarse después de un terremoto para mostrar a los socorristas las zonas afectadas y que necesitan ayuda inmediata. Ushahidi es un software de mapeo de crisis de código abierto desarrollado en Kenia después del violento estallido que siguió a la elección de 2007. Esta herramienta fue creada originalmente para permitir a los kenianos marcar incidentes, formar un cuadro completo y preciso de la situación sobre el terreno, y compartir información con los medios, gobiernos exteriores y las organizaciones relevantes de la sociedad civil y de socorro. En Kenia la herramienta recogió textos, publicaciones y fotos, y creó mapas colectivos (crowdsourced) de incidentes de violencia, fraude electoral y otros abusos más. Ushahidi cuenta ahora con un equipo global y se utiliza en más de 160 países con más de 40 lenguas.

Activismo digital

Los medios sociales han permitido que surjan movimientos locales y globales de la noche a la mañana, y que invitan así una amplia participación y visibilidad. Los hashtags de Twitter, en particular, fueron cruciales para la construcción de coaliciones, la coordinación y generación de conciencia entre los públicos internacionales, los medios y los gobiernos. Los investigadores comenzaron a tomar nota del activismo digital alrededor de 2011 con la “Primavera árabe”, cuando los movimientos surgidos en Túnez, Marruecos, Siria, Libia, Egipto y Baréin, entre otros países, aprovecharon los medios sociales para galvanizar el apoyo. Este patrón prosiguió con el movimiento Occupy Wallstreet de los Estados Unidos, el movimiento Ukranian Euromaidan de finales de 2013, y las protestas de Hong Kong en 2019.

En 2013, la absolución de George Zimmerman de la muerte del desarmado Trayvon Martin, de 17 años, inspiró la creación del hashtag #BlackLivesMatter. Este movimiento se hizo más fuerte en respuesta a los trágicos asesinatos de Michael Brown en 2014 y de George Floyd en 2020. El hashtag, en la vanguardia de un movimiento nacional de protesta organizado, brindó un canal para que la gente se uniera a una conversación en línea y articulara narrativas alternativas en tiempo real, acerca de temas a los que los medios y el resto de los Estados Unidos no prestaban suficiente atención: brutalidad policial, racismo sistémico, perfilamiento racial, desigualdad, etc.

El movimiento #MeToo contra la conducta sexual inapropiada en la industria de los medios, que también se convirtió en un movimiento global, permitió que una multitud de personas participara de un activismo antes ligado a cierto momento y lugar.

Algunos investigadores y activistas temen que los medios sociales conduzcan a un “activismo de sillón”, al darle a la gente una excusa para quedarse en casa en lugar de dar una respuesta más dinámica. Otros temen que los medios sociales sean en última instancia insuficientes para la implementación de un cambio social significativo, que requiere de argumentos políticos matizados. (Resulta interesante que una. (Interestingly, a encuesta de Pew Research de 2018, acerca de las actitudes para con el activismo digital, mostró que apenas el 39% de los estadounidenses blancos creía que los medios sociales eran una herramienta importante con la cual expresarse, en tanto que el 54% de la población negra pensaba que era una importante herramienta para ellos.)

Los medios sociales han hecho posible que nuevos grupos en línea se reúnan para manifestar un sentimiento común como forma de solidaridad o medio de protesta. Después sobre todo del estallido de la pandemia de COVID-19, muchas protestas físicas fueron suspendidas o canceladas, y las protestas virtuales se dieron en su lugar.

Expansión e interacción con públicos internacionales a bajo costo

Los medios sociales ofrecen una buena oportunidad para que las OSC alcancen sus metas e interactúen con públicos ya existentes y nuevos. Una buena estrategia de medios sociales cuenta un puesto permanente en el personal, para así cultivar una presencia fuerte y consistente en estos medios, y que tenga como base la finalidad, los valores y la cultura de la organización. Esta persona debiera saber cómo buscar información, ser consciente tanto de los riesgos como de los beneficios que tiene el compartir información en línea, y entender la importancia que tiene el ejercer un juicio sólido cuando se publica en los medios sociales. “Social Networking: A Guide to Strengthening Civil Society through Social Media” una publicación de USAID, brinda una serie de preguntas como guía para el diseño de una sólida política de medios sociales, las que hacen que las organizaciones reflexionen acerca de sus valores, roles, contenidos, tono, controversias y privacidad.

Creciente conciencia de los servicios

Los medios sociales pueden ser integrados en actividades programáticas para fortalecer el alcance e impacto de la programación, por ejemplo generando conciencia de los servicios que una organización presta en un nuevo sector demográfico. Las organizaciones pueden promover sus programas y servicios al mismo tiempo que responden preguntas y fomentan un diálogo abierto. Las plataformas de medios sociales ampliamente usadas pueden ser útiles para llega a nuevos públicos para actividades de capacitación y consulta a través de webinars o reuniones individuales diseñadas para ONG.

Oportunidades para la filantropía y captar fondos

La recaudación de fondos en los medios sociales constituye una importante oportunidad para las organizaciones sin fines de lucro. Tras la explosión en el puerto de Beirut en el verano de 2020, muchos libaneses abrieron páginas para reunir fondos en línea para sus organizaciones. Las plataformas de los medios sociales fueron extensamente usadas para compartir sugerencias de financiamiento al público global que observaba al desastre tener lugar, lo que reforzó la cobertura de los medios tradicionales. Pero las organizaciones debieran considerar cuidadosamente qué tipos de campañas y plataformas elegir. TechSoup, una organización sin fines de lucro que presta servicio técnico a las ONG, ofrece asesoría y un curso en línea sobre captación de fondos para este tipo de organizaciones en medios sociales.

Comunicaciones de emergencia

En ciertos contextos, los actores cívicos dependen de las plataformas de medios sociales para producir y difundir información crucial, por ejemplo durante crisis o emergencias humanitarias. La internet a menudo queda como un canal de comunicación significativo incluso en el caso de un desastre generalizado, lo que hace que los medios sociales sean un medio útil y complementario para los equipos de emergencia y el público. Sin embargo, la dependencia de la internet incrementa la vulnerabilidad en caso se diera su cierre.

Inicio

Riesgos

En Kyiv, estudiantes ucranianas comparten fotografías en la ceremonia de apertura de un Centro de Educación Parlamentaria. Crédito de la fotografía: servicio de prensa de Verkhovna Rada de Ucrania, Andrii Nesterenko.

El uso de los medios sociales puede también crear riesgos en los programas de la sociedad civil. Lea a continuación cómo discernir los posibles peligros asociados con las plataformas de los medios sociales en el trabajo DRG, así como el modo de mitigar las consecuencias involuntarias y voluntarias.

Polarización y segregación ideológica

Las formas en que el contenido fluye y es presentado en los medios sociales debido al modelo empresarial de las plataformas, corre el riesgo de limitar nuestro acceso a la información —sobre todo a aquella que cuestiona nuestras creencias preexistentes— al exponernos a contenidos que es probable que capten nuestra atención y respalden nuestras posturas. El concepto de la burbuja de filtros se refiere al filtrado de información por parte de las plataformas en línea para excluir aquella en que nosotros, como usuarios, aún no hemos manifestado nuestro interés. Cuando se les empareja con nuestros propios sesgos intelectuales, las burbujas de filtros empeoran la polarización al permitirnos vivir en cámaras de eco. Esto se ve fácilmente en las sugerencias que YouTube ofrece: cuando busque una canción de un artista, probablemente será dirigido a más canciones de este mismo artista o a otros parecidos; los algoritmos están diseñados para prolongar su estadía y asumen que desea más de algo parecido. Se ha observado la misma tendencia en el contenido político. Los algoritmos de los medios sociales alientan el sesgo de confirmación, exponiéndonos a contenidos con los cuales estamos de acuerdo y gozamos, a menudo a expensas de la precisión, el rigor o su valor educativo y social.

Los enormes y precisos datos amasados por los publicistas y las compañías de medios sociales acerca de nuestras preferencias y opiniones facilitan la práctica de la microfocalización, que involucra el mostrar contenidos personalizados a partir de los datos de los comportamientos en línea de los usuarios, sus conexiones y sector demográfico, tal como explicaremos más adelante.

La distribución cada vez más personalizada de noticias e información en los medios sociales es una amenaza al discurso político, la diversidad de opiniones y la democracia. Los usuarios pueden desconectarse hasta de la información factual que discrepa con sus puntos de vista, quedando así aislados dentro de sus propias burbujas culturales o ideológicas.

Es difícil para los usuarios evitar estas burbujas puesto que la personalización de las noticias y de otras informaciones está movida fundamentalmente por algoritmos opacos y nada transparentes, que son propiedad de compañías privadas. El acceso a, e ingesta de, la información sumamente distinta disponible en los medios sociales, con sus muchos puntos de vista, perspectivas, ideas y opiniones, requiere de un esfuerzo explícito de parte del usuario individual para que vaya más allá del consumo pasivo del contenido que el algoritmo le presenta.

Información errada y desinformación

La internet y los medios sociales brindan nuevas herramientas que amplifican y alteran el peligro que la información falsa, imprecisa o fuera de contexto presenta. El espacio en línea mueve cada vez más el discurso y es en donde gran parte de la actual desinformación echa raíz. Para un examen detallado de estos problemas refiérase al recurso Desinformación.

Violencia en línea y ataques digitales focalizados

Los medios sociales facilitan una serie de comportamientos violentos como la difamación, el acoso público, físico y psicológico, el “trolling,” y “doxxing”. Al igual que el acoso más tradicional fuera de línea, el ciberacoso entre niños puede dañar su desempeño escolar y provocar un daño psicológico real. El ciberacoso es particularmente lesivo porque las víctimas experimentan la violencia solas y aisladas en el ciberespacio. A menudo no buscan la ayuda de padres y profesores, de quienes creen que no podrán intervenir. El ciberacoso es también difícil de enfrentar porque puede desplazarse entre las plataformas de los medios sociales, comenzando en una y pasando luego a otra. Al igual que el ciberbullying, el cyberharassment y el cyberstalking tienen efectos en línea sumamente tangibles. Las mujeres frecuentemente son las víctimas del cyber harassment y la ciberviolencia, a veces mediante el uso de stalkerware instalado por sus parejas para rastrear sus movimientos. Una aterradora tendencia del cyber-harassment se aceleró en Francia durante la pandemia de COVID-19 bajo la forma de cuentas “fisha”, en donde los bullies, agresores o enamorados rechazados publicaban y circulaban fotografías de muchachas adolescentes desnudas sin su consentimiento.

Los periodistas, y las mujeres en particular, a menudo se encuentran sujetas al cyber harassment y las amenazas. La violencia en línea contra periodistas, en particular acerca de aquellos que escriben acerca de temas socialmente sensibles o políticos, puede provocar la autocensura, afectando así la calidad del entorno de la información y el debate democrático. Los medios sociales brindan nuevas formas en que propagar y amplificar los discursos de odio y el acoso. El uso de cuentas falsas, bots y bot-nets (redes de cuentas automatizadas) permite a los perpetradores atacar, sobrepasar e incluso deshabilitar las cuentas de sus víctimas en los medios sociales. Otra estrategia que se puede usar para inducir la autocensura es revelar información sensible de periodistas mediante el doxxing.

El caso de Gamergate en 2014 , cuando varias diseñadoras de videojuegos fueron atacadas por una campaña de acoso coordinado, que incluía el doxxing y amenazas de violación y muerte, ilustra la fortaleza y la capacidad de grupos de odio en línea apenas conectados entre sí, para unirse, infligir violencia real e incluso sofocar las críticas. Muchos de los actos realizados por los más activos trols de Gamergate fueron ilegales pero su identidad era desconocida. Es importante que los partidarios de Gamergate hayan sugerido que los trols más violentos eran una “minoría más pequeña pero ruidosa”, lo que evidencia el poder magnificador de los canales de internet y su uso para un acoso en línea coordinado.

Al igual que sus formas tradicionales offline, los bulos, estafas y fraudes en línea usualmente buscan extraer dinero o información sensible de un objetivo. La práctica del phishing es cada vez más común en los medios sociales: un atacante pretende ser un contacto o fuente confiable, para así enviar malware o extraer información personal y credenciales de las cuentas. El spearphishing es un ataque de phishing focalizado que para alcanzar este mismo fin aprovecha la información acerca del receptor, así como detalles relacionados con las circunstancias circundantes.

La monetización de datos por parte de las compañías de medios sociales y los flujos de información personalizados

La mayoría de las plataformas de los medios sociales son de uso gratuito. Ellas no reciben ingresos directamente de los usuarios, como en un servicio de suscripción tradicional, sino que más bien generan utilidades mediante la publicidad digital. Ésta tiene como base la recolección de los datos de los usuarios por parte de las compañías de medios sociales, lo que permite a los publicistas focalizar sus avisos en usuarios y tipos de usuarios específicos. Las plataformas de medios sociales monitorean a sus usuarios y construyen perfiles detallados, los que venden a los publicistas. Los datos rastreados incluyen información acerca de los contactos y el comportamiento de los usuarios en la plataforma, como amigos, publicaciones, me gusta, búsquedas, clics y movimientos del mouse. También se recogen datos extensamente fuera de la plataforma, entre ellos información acerca de la ubicación de los usuarios, las páginas webs visitadas, las compras en línea y el comportamiento bancario. Muchas compañías además solicitan con regularidad permiso para acceder a los contactos y las fotografías de sus usuarios.

En el caso de Facebook, esto ha generado una vieja y duradera teoría de la conspiración, de que la compañía escucha las conversaciones para proporcionar anuncios personalizados. Nadie ha logrado encontrar evidencias claras de que esto esté realmente sucediendo. Las investigaciones han mostrado que una compañía como Facebook no necesita escuchar sus conversaciones porque tiene la capacidad de rastrearle de tantos otros modos: “El sistema no sólo sabe exactamente dónde está en cada momento, sabe quiénes son sus amigos, qué les interesa y con quien está pasando el tiempo. Puede rastrearle a través de todos sus dispositivos, su registro de llamadas y los metadatos de textos en los teléfonos, e incluso observarle cuando escribe algo que terminará borrando y jamás enviará”.

Los gigantescos y precisos datos amasados por los anunciantes y las compañías de los medios sociales acerca de nuestras preferencias y opiniones, hacen posible la práctica de la microfocalización, esto es, mostrar publicidad focalizada basada en lo que usted acaba de comprar, buscar o le dio un ‘me gusta’. Pero así como los publicistas en línea pueden poner la mira en nosotros con productos, así también los partidos políticos pueden hacerlo con mensajes más relevantes o personalizados. Los estudios han intentado establecer el grado en que la microfocalización política es un motivo de seria preocupación para el funcionamiento de unas elecciones democráticas. Los investigadores y activistas de los derechos digitales también han planteado la pregunta de en qué modo la microfocalización podría estar interfiriendo con nuestra libertad de pensamiento.

Vigilancia y acceso gubernamental a los datos personales

Los contenidos compartidos en los medios sociales pueden ser monitoreados por los gobiernos, los cuales usan dichos medios para la censura, el control y la manipulación de la información. Se sabe que hasta los gobiernos democráticos efectúan un extenso monitoreo de estos medios con fines de imponer la ley y recolectar inteligencia. Estas prácticas debieran estar guiadas por unos sólidos marcos legales y leyes de protección de datos para así salvaguardar los derechos en línea de las personas, pero muchos países aún no implementan este tipo de leyes.

Hay también muchos ejemplos de gobiernos autoritarios que usan los datos personales y otros más, conseguidos a través de los medios sociales, para intimidar a los activistas, silenciar a la oposición y detener los proyectos de desarrollo. La información compartida en estos medios a menudo permite que los malos actores construyan extensos perfiles de personas, lo que hace posible ataques focalizados en línea y fuera de ella. Mediante la ingeniería social, un mensaje de phishing puede construirse cuidadosamente a partir de los datos de los medios sociales, para engañar a un activista para que haga clic en un enlace malicioso que dará acceso a su dispositivo, documentos o cuentas de medios sociales.

A veces, sin embargo, una sólida presencia en tiempo real en los medios sociales puede proteger a un activista prominente de amenazas de parte del gobierno. Una desaparición o arresto sería advertido de inmediato por los seguidores o amigos de una persona que repentinamente guarda silencio en las redes sociales.

Poder de mercado y regulaciones diferentes

Confiamos en las plataformas de los medios sociales para que nos ayuden a realizar nuestros derechos fundamentales (libertad de expresión, de reunión, etc.). Sin embargo, estas plataformas son unos gigantescos monopolios globales a los que se ha llamado “los nuevos gobernadores.” Esta concentración de mercado es problemática para los mecanismos de gobernanza nacionales e internacionales. Simplemente disolver las compañías de plataforma más grandes no resolvería del todo los desórdenes de información y los problemas sociales alimentados por los medios sociales. La sociedad civil y los gobiernos también necesitan tener visibilidad en las decisiones de diseño tomadas por las plataformas, para así entender cómo enfrentar los daños que ellas facilitan.

La creciente influencia de las plataformas de medios sociales ha dado a muchos gobiernos razones para imponer leyes a los contenidos en línea. Hay una ola de leyes en todo el mundo que regulan los contenidos ilegales y nocivos, como las incitaciones al terrorismo o a la violencia, la información falsa y los discursos de odio. Estas leyes a menudo criminalizan la libre expresión y tienen castigos de cárcel o altas multas para algo así como un retuiteo de X. Dados los muchos retos técnicos de la moderación de contenidos, los enfoques legales de su regulación en línea podrían resultar ineficaces incluso en aquellos países en donde el imperio de la ley se respeta. Y también está el riesgo de que al reforzar unas prácticas imperfectas y nada transparentes de moderación y de eliminación exagerada de contenidos, se viole la libertad de expresión de los usuarios de internet. Por último, constituye un reto para que las compañías de medios sociales naveguen entre el cumplimiento de las leyes locales y la defensa del derecho internacional de los derechos humanos.

Impacto sobre el periodismo

Los medios sociales han tenido un profundo impacto sobre el campo del periodismo. Si bien han permitido el surgimiento del ciudadano periodista, el reportaje local y la información de fuentes colectivas, las compañías de medios sociales han desplazado la relación entre la publicidad y el periódico tradicional. Esto a su vez ha creado un sistema de recompensas que privilegia el contenido sensacionalista de tipo clickbait por encima del periodismo de calidad que podría ser más pertinente para las comunidades locales.

Además, la forma en que las herramientas de búsqueda operan afecta dramáticamente a los editores locales, puesto que la búsqueda es un poderoso vector de las noticias y la información. Los investigadores hallaron que los rankings de búsqueda tienen un impacto marcado sobre nuestra atención. No sólo tendemos a pensar que la información que está rankeada más arriba es más confiable y relevante, sino que además tendemos a hacer clic más en los primeros resultados que en los inferiores. El buscador de Google concentra nuestra atención en una gama angosta de fuentes de noticias, tendencia esta que va en contra de los medios de comunicación diversos y pluralistas. También tiende a ir en contra de los ingresos por publicidad de los editores más pequeños y comunitarios, que tienen como base la atención y el tráfico de los usuarios. En esta espiral descendente, los resultados de las búsquedas favorecen a los medios más grandes, y dichos resultados impulsan una mayor participación de los usuarios; su inventario a su vez se hace más valioso en el mercado publicitario, y estos editores crecen más impulsando resultados más favorables de la búsqueda, y así vamos para adelante.

Inicio

Preguntas

Hágase estas preguntas para entender las implicaciones que los flujos de información en los medios sociales y la elección de plataformas tienen en su trabajo:

  1. ¿Su organización cuenta con una estrategia de medios sociales? ¿Qué espera su organización alcanzar con su uso?
  2. ¿Cuánta con personal que pueda supervisar y moderar éticamente sus cuentas y contenido en los medios sociales?
  3. ¿Qué plataforma piensa usar para alcanzar las metas de su organización? ¿Cuál es el modelo empresarial de dicha plataforma? ¿Cómo usuario, de qué modo le afecta dicho modelo?
  4. ¿Cómo se ordena y modera el contenido en las plataformas que usa (por humanos, voluntarios, IA, etc.)?
  5. ¿Dónde tiene su sede legal la plataforma? ¿Bajo qué jurisdicción y qué marcos legales cae?
  6. ¿Las plataformas elegidas tienen mecanismos para que los usuarios marquen el acoso y los discursos de odio para su revisión y posible retiro?
  7. ¿Las plataformas tienen mecanismos para que los usuarios cuestionen las decisiones sobre los contenidos retirados o las cuentas bloqueadas?
  8. ¿Qué datos de usuario recoge la plataforma? ¿Quién más tiene acceso a los datos recolectados y cómo se les está usando?
  9. ¿Cómo interactúa la plataforma con su comunidad de usuarios y la sociedad civil (por ejemplo al marcar contenidos peligrosos, al dar retroalimentación sobre las características de diseño, al verificar la información, etc.)? ¿La plataforma emplea personal local en su país o región?
  10. ¿La(s) plataforma(s) cuenta(n) con características de privacidad como la encriptación? De ser así, ¿qué nivel de encriptación ofrecen y para qué servicios precisos (por ejemplo, sólo en la app, sólo en cadenas de mensajes privados)? ¿Cuál es la configuración por defecto?

Inicio

Estudios de caso

Todos vieron venir la violencia en el Brasil. Salvo los gigantes de los medios sociales

Everyone saw Brazil violence coming. Except social media giants

“Cuando los amotinados de extrema derecha asaltaron los principales edificios gubernamentales del Brasil el 8 de enero, las compañías de medios sociales nuevamente fueron cogidas por sorpresa. Los videos virales de las incursiones se propagaron como fuego en los grupos de WhatsApp —muchos con miles de suscriptores—… En Twitter, los usuarios de los medios sociales colgaron miles de imágenes y videos en apoyo a las incursiones bajo el hashtag #manifestacao, o protesta. En Facebook, el mismo hashtag obtuvo decenas de miles de participaciones a través de me gusta, siendo compartido y con comentarios, fundamentalmente a favor de los motines… Al no lograr restringir estos contenidos, la violencia en el Brasil nuevamente resalta el papel central que las compañías de medios sociales tienen en la maquinaria fundamental de la democracia del siglo XXI. Estas empresas ahora proporcionan herramientas digitales como los servicios de mensajería encriptados, usados por los activistas para coordinar la violencia offline y que dependen de algoritmos automatizados, diseñados para promover contenidos partidarios que pueden minar la confianza de la gente en las elecciones”.

Mapeo con crowdsourcing en zonas de crisis: colaboración, organización e impacto

Crowdsourced mapping in crisis zones: collaboration, organization and impact

“En una crisis, el mapeo con crowdsourcing permite que las fotos digitales geoetiquetadas, los pedidos de ayuda colgados en Twitter, las imágenes aéreas, publicaciones de Facebook, mensajes de SMS y otras fuentes digitales sean recolectadas y analizadas por múltiples voluntarios en línea… [para construir] una comprensión de los daños en una zona y ayudar a los servicios de emergencia a concentrarse en los necesitados. Al generar mapas usando información extraída de múltiples outlets como los medios sociales … se puede generar una rica impresión de una situación de emergencia gracias al poder de ‘la multitud’”. El mapeo con crowdsourcing ha sido empleado en múltiples países durante los desastres naturales, crisis de refugiados y hasta periodos electorales.

¿Qué hace que un movimiento se haga viral? Los medios sociales y la justicia social se fusionan bajo #JusticeForGeorgeFloyd

What makes a movement go viral? Social media, social justice coalesce under #JusticeForGeorgeFloyd

Un estudio de la USC de 2022 fue de los primeros en medir el vínculo entre las publicaciones en los medios sociales y la participación en las protestas de #BlackLivesMatter tras la muerte, en 2020, de George Floyd. “Los investigadores encontraron que Instagram, como plataforma de contenidos visuales, fue particularmente efectiva en la movilización de coaliciones en torno a la justicia racial, al permitir que nuevos líderes de opinión ingresaran al discurso público. Periodistas independientes, activistas, artistas, grupos de memes y revistas de modas fueron de los muchos líderes de opinión que emergieron a lo largo de las protestas mediante comunicaciones visuales que se hicieron virales. Esto contrasta con las plataformas basadas en texto como Twitter, que permitieron que las voces con poder institucional (como políticos, medios de noticias tradicionales o los departamentos de policía) controlaran el flujo de información”.

Myanmar: la atrocidad social: Meta y la lucha por remediar a los rohinyás

Myanmar: The social atrocity: Meta and the right to remedy for the Rohingya

Un informe de Amnistía Internacional de 2022 investigó el papel de Meta en las serias violaciones de los derechos humanos perpetradas por las fuerzas de seguridad de Myanmar durante su brutal campaña de limpieza étnica contra los musulmanes rohinyás, que se iniciara en agosto de 2017. El informe halló que “los algoritmos de Meta amplificaron y promovieron proactivamente los contenidos que incitaban a la violencia, el odio y la discriminación en contra de los rohinyás, alimentando así el fuego de la vieja discriminación e incrementando sustancialmente el riesgo de un estallido de violencia masiva”.

How China uses influencers to build a propaganda network

Cómo es que China usa a los influencers para construir una red de propaganda

“A medida que China continúa afirmando su poderío económico, está usando el ecosistema de los medios sociales globales para expandir su ya formidable influencia. El país ha construido silenciosamente una red de personalidades de medios sociales que repiten como loros la perspectiva del gobierno en publicaciones vistas por cientos de miles de personas, y que operan virtualmente al mismo ritmo promoviendo las virtudes de China, desviando las críticas internacionales a sus abusos contra los derechos humanos, y promoviendo los puntos centrales de Beijing sobre los asuntos mundiales, como la guerra de Rusia en contra de Ucrania. Algunos de los reporteros afiliados al Estado chino se presentan como modernos influencers en Instagram o bloggers. China asimismo ha contratado empresas para que recluten a influencers para que ofrezcan mensajes cuidadosamente construidos que levanten su imagen entre los usuarios de los medios sociales. Y se está beneficiando con un grupo de occidentales que han dedicado canales de YouTube y feeds de Twitter a hacerse eco de las narrativas prochinas de todo, desde el trato que Beijing da a los musulmanes uigures a la atleta olímpica Eileen Gu, una estadounidense que compitió por China en los juegos de invierno [de 2022]”.

Por qué están obsesionados los líderes latinoamericanos con TikTok

Why Latin American Leaders Are Obsessed With TikTok

“Los jefes de Estado latinoamericanos hace mucho que son de los primeros en adoptar las nuevas plataformas de los medios sociales. Ahora han cogido a TikTok como una herramienta menos formal y más eficaz para todo tipo de mensajes políticos. En Venezuela, Nicolás Maduro ha estado usando la plataforma para compartir minúsculas notas de propaganda acerca de los supuestos éxitos de su agenda socialista, entre docenas de videos de sí mismo bailando salsa. En Ecuador, Argentina y Chile, los presidentes usan la app para dar a sus seguidores vistazos del detrás de cámaras del gobierno. En el Brasil, el expresidente Jair Bolsonaro y su sucesor Luiz Inácio Lula da Silva han estado compitiendo por vistas luego de una elección disputada… En gran parte de Occidente, TikTok es materia de recelo político, en Latinoamérica es el pilar de la estrategia política”.

Inicio

Referencias

Encuentre a continuación las obras citadas en este recurso.

Recursos adicionales

Inicio

Categories

Digital Development in the time of COVID-19